
Por Robert K. Fernández
– Los viejos de hoy son los jóvenes de ayer y los jóvenes de hoy serán los viejos de mañana, no hay vuelta atrás. Así que los que no quieran llegar a esta etapa de la vida deberán, inexorablemente, tratar de morir jóvenes.
– Dejarían, entonces, de vivir en el ámbito tóxico de injurias que se les profieren a estos integrantes de la tercera edad, además de sufrir los malos tratos que reciben, con frecuencia, de parte de funcionarios que deben brindarles una mejor atención cuando solicitan un servicio en instituciones del Estado, sobre todo las de salud.
– “Viejos zarrapastrosos”, “viejos andrajosos” y otras expresiones injuriosas les espetan cuando pelean por los pocos derechos que la sociedad panameña les confieren como “dádivas” por haber trabajado toda su vida como ciudadanos panameños.
– La vida de los seres humanos no es como se pinta por allí, sino el producto de las actuaciones de cada cual. Un conocido contó que cuando era estudiante del quinto año del Instituto Nacional, tenía un compañero (17 años de edad) ávido de ser político, porque quería ser rico gracias al dinero público y citó como ejemplo a un gobernador de la época.
– También habló de otro amigo, al que no le gustaban los juegos violentos, y quien decía que evitaba cualquier golpe que pudiera lisiarlo porque quería llegar a ser un “viejito” sano. No sé si se cumplieron sus deseos, pero lo cierto es que son dos viejos más de la cofradía actual.
– Al hombre de la tercera edad se le niega todo lo que signifique mejoramiento personal, desde la higiene corporal hasta las medicinas y alimentos diarios: o come o compra medicamentos, ni qué pensar en ropas, porque no les alcanza para nada. Una muestra fehaciente son los avances económicos que pretendían adjudicarse con el nuevo Proyecto de Ley 226
– “Panamá pa’ ti” no es para la población longeva del país. El dinero puede alcanzar para todas las vagabunderías que se les ocurran a los administradores de las instituciones, pero estos no legislan, en el sentido amplio del término, para velar por la población vetusta que cada día crece más, ya que la tasa de natalidad sigue disminuyendo gracias a los jóvenes que no creen en procrear para contribuir con la patria.
– Cada vez que se aprueban leyes que benefician a los adultos panameños, un sector de la población que no necesitará de esos auxilios en el futuro, se opondrá porque sus estatus económicos les permitirán vivir los últimos días sin escaseces. No creen en la solidaridad humana.
– Pero no solo la oposición a la poca felicidad que los “viejitos” puedan lograr, sino también las autoridades de salud, porque los viejitos deben pelear siempre a brazos partidos todos los días para lograr un cupo en las dependencias de la Caja de Seguro Social o para adquirir los medicamentos necesarios para solventar sus problemas de salud.
– Ahora que se ha recortado el presupuesto de medicamentos de la Caja de Seguro Social del 2027, todos los usuarios, entre ellos los viejitos, tendrán que invertir más dinero en su propia gestión de salud.
– Desafortunadamente, la población mundial es cada vez más adulta y aparecen nuevas necesidades de cuidado y atención de este sector etario, pero las administraciones del Estado fallan en ofrecer respuestas eficientes y adecuadas a cualquier penuria.
– Los adultos mayores merecen un trato digno y respetuoso y sin violencia ni discriminación. Se les debe respetar su dignidad, no importa cuál sea su edad o condición física.
– Debe recordarse que la protección y asistencia social de las personas adultas y adultos en estado de indefensión es una obligación del Estado, consignada en el artículo 52 de la Constitución política de Panamá.
– Al parecer, los administradores de la cosa pública han olvidado la Constitución que rige la vida del país y que ellos no son los dueños de los dineros del Estado, sino unos simples funcionarios de mero trámite y que solo pueden ejercer como tal cinco años nada más.
– Los jubilados han definido los pañales desechables para adultos, los accesorios para ayuda técnica, entre ellos bastones, andaderas, sillas de ruedas y prótesis, y medicamentos no serán negociables durante la reunión convocada por el presidente Mulino, en la que se busca destrabar el conflicto en torno al Proyecto de Ley 226.
– Podrían así conservar, en parte, algo de las reivindicaciones logradas con la legislación aprobada por la Asamblea Nacional y a la cual ahora el Ejecutivo quiere aplicarle la Ley Salomónica sin tomar partido por sus propios congéneres etarios.
– Algunos pensamientos del filósofo italiano Giovanni Pico della Mirando (S.XV) para refrescarles las mentes a nuestros administradores: “El conocimiento es el arma más poderosa que posee el ser humano”.
– “La humildad es el primer paso para alcanzar la sabiduría”. “El amor es la fuerza que impulsa a la humanidad hacia la perfección”. “No estamos prisioneros de nuestro destino, sino que somos creadores de nuestro propio destino”.

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