
Colaboración del Instituto Smithsonian de Investigaciones Tropicales
– Cuando los humanos enferman, cambiamos nuestra rutina y probamos diversas soluciones para sentirnos mejor y recuperarnos, como quedarnos en cama para descansar, ir al médico, buscar medicamentos en la farmacia, usar remedios caseros y más.
– Los animales tienen sus propios métodos para mejorarse cuando enferman o incluso prevenir enfermedades: los perros pueden comer hierba para aliviar el malestar estomacal; los chimpancés en Tanzania mastican la corteza de una planta para tratar problemas de gusanos intestinales; las orugas de la polilla tigre comen plantas tóxicas para matar moscas parásitas que las infectan; y algunas especies de aves revisten sus nidos con colillas de cigarrillo para repeler plagas como piojos y ácaros.
– Un grupo de científicos en un proyecto de investigación multidisciplinario e intercontinental llamado SELFCURE, financiado por el Human Frontier Science Program (HFSP), estudia si los murciélagos también cambian sus comportamientos para sentirse mejor cuando están enfermos.
– Los tres líderes del proyecto: Ralph Simon del Laboratorio de Reconocimiento de Patrones de la Universidad Friedrich-Alexander de Erlangen-Núremberg (FAU), en Alemania; Rachel Page, que dirige el Laboratorio de Murciélagos del Instituto Smithsonian de Investigaciones Tropicales (STRI) y el Centro de Comportamiento Animal de STRI en Panamá; y Dan Becker, un ecólogo de enfermedades de la Universidad de Oklahoma especializado en patógenos de murciélagos e inmunología, reunieron un equipo internacional para preguntarse cómo los murciélagos alteran su comportamiento cuando están enfermos: ¿Contraen sus áreas de búsqueda de alimento? ¿Se quedan en sus nidos para descansar? ¿Se distancian de otros murciélagos? ¿Comen hojas o frutas con propiedades medicinales?
– La automedicación es un comportamiento que se ha observado en muchos animales, pero que aún no ha sido documentado en murciélagos. «Queremos saber si los murciélagos comen ciertas plantas o partes de plantas cuando atraviesan un reto inmunitario, para sentirse mejor o incluso para curarse», explicó Simon.
– Los murciélagos son animales sociales longevos con excelente memoria espacial. Algunas especies se comunican con otras sobre buenos lugares para refugio; otros escuchan a escondidas las llamadas de ecolocación de los demás para encontrar zonas productivas de alimentación. Pueden aprender socialmente observando a otros murciélagos. ¿Podrían aprender a automedicarse también?
– Los murciélagos han sido durante mucho tiempo incomprendidos y difamados: no solo muchas personas les tienen miedo, sino que su reputación ha decaído aún más debido al aumento de las enfermedades zoonóticas, la transmisión de una enfermedad infecciosa de animales a humanos.
– Sin embargo, el aumento de estas transmisiones está fuertemente vinculado a la destrucción de hábitats: la deforestación y el desarrollo urbano obligan a los animales salvajes a buscar nuevas viviendas en zonas habitadas por humanos, potencialmente estresando a los murciélagos, además de provocar que la gente se encuentre con ellos con más frecuencia.
– Los investigadores de SELFCURE estudian cómo los murciélagos se adaptan y reaccionan ante infecciones y enfermedades. Al aprender cómo pueden cambiar su comportamiento social y sus hábitos de alimentación, el equipo espera comprender mejor a los murciélagos y encontrar formas de proteger sus hábitats y los recursos de los que dependen.
– «No solo los murciélagos son extremadamente buenos combatiendo virus, sino que tienen una esperanza de vida extraordinariamente larga», explicó Rachel Page.
– «El récord para un murciélago en la naturaleza es de 41 años, lo cual es muy largo para un animal tan pequeño. Hay mucha investigación que intenta entender cómo los murciélagos alcanzan estas vidas increíblemente largas, cómo tienen sistemas inmunitarios tan funcionales y qué podemos aprender de ellos como humanos e incorporar a nuestros propios enfoques de la salud humana», comentó Page.

Examen de bienestar
– El proyecto SELFCURE comenzó en 2023, con el objetivo de realizar experimentos de desafío inmunitario para entender cómo cambia el comportamiento de los murciélagos cuando están enfermos y si los murciélagos pueden aprender comportamientos de autocuración de otros murciélagos mediante la observación.
– Antes de esto, Simon realizó experimentos piloto, presentando a murciélagos cautivos con una variedad de opciones de frutas para ver qué eligieron murciélagos sanos y murciélagos con síntomas de enfermedad inducidos experimentalmente.
– «Vimos que los murciélagos tomaron decisiones distintas, comieron frutas que no pensábamos que comerían y que sabemos que tenían compuestos médicos o que se usan en medicina tradicional», detalló.
– Aunque este experimento permitió analizar murciélagos en un entorno controlado, SELFCURE observa cómo se comportan en su entorno natural. Y para entender cómo cambian sus comportamientos, los científicos necesitan poder comparar murciélagos sanos e inmunodeprimidos.
– «Tuvimos la idea de tratar murciélagos y rastrearlos en la naturaleza para ver qué hacen y si buscan alimento de forma diferente después de tratarlos», comentó Simon.
– Como parte de la subvención HFSP, Simon, Page y Becker pudieron solicitar una subvención de ayuda «Scientists for Scientists», un programa conjunto entre la Comisión Europea y HFSP para ayudar a científicos ucranianos cuya misión se ha visto afectada por la invasión rusa.
– Con este apoyo, SELFCURE llevó a Panamá a investigadores del Centro de Rehabilitación de Murciélagos Ucranianos en Járkov, Ucrania, que rápidamente se volvieron fundamentales para el proyecto.
– El equipo se dirige a un túnel en Gamboa donde se posan los murciélagos Carollia. Equipados con redes para mariposas, varios investigadores entran en el túnel para intentar atrapar el mayor número posible de murciélagos; otros esperan fuera a los murciélagos que salen volando y quedan en redes de niebla instaladas fuera de la entrada del túnel, listos para sacarlos con cuidado de las redes y colocarlos en bolsas de tela suave.
– El grupo regresa entonces al Laboratorio de Murciélagos para procesar a los murciélagos capturados, asignando a cada uno un número de identificación y realizando un «chequeo médico» completo: medidas, peso, temperatura, hisopados de piel y boca, muestras fecales, muestras de sangre y más.
– «Los investigadores siempre toman muestras médicas de todos los murciélagos que capturan para ver si alguno tiene alguna enfermedad. También toman muestras de heces para información sobre la dieta. Así pueden comparar si están todos sanos y todos comen lo mismo, o si hay un murciélago poco saludable comiendo algo diferente», comentó Gregg Cohen, gerente del Laboratorio de Murciélagos del STRI.
– «Ha habido un verdadero impulso durante la última década hacia desarrollar formas de medir la salud de los murciélagos en estado salvaje», comentó Becker.
– Agregó: «Los murciélagos son pequeños y en muchos aspectos no son sistemas modelo, pero ahora disponemos de diversas herramientas para caracterizar sus células inmunitarias, proteínas inmunes, los tipos de patógenos que transportan y más, a partir de estas muestras de campo en el laboratorio».
– «La relación entre salud y dieta puede, con suerte, ayudarnos a entender qué tipos de bosques son necesarios para que los murciélagos cumplan con todas sus necesidades medicinales y nutricionales», apuntó Camilo Calderón Acevedo, investigador postdoctoral del STRI, quien coordina todo el trabajo de campo del proyecto.
– Luego de los chequeos, los murciélagos se dividen en tres grupos: un grupo de control recibe una solución salina simple, mientras que los otros dos grupos recibirán inyecciones de sustancias que imitan infecciones bacterianas o virales.
– Estas sustancias no enferman a los murciélagos, pero, aún así, desencadenan una respuesta de su sistema inmunitario para defenderlos de la enfermedad falsa.
– «Un grupo recibirá la inyección de lipopolisacáridos (LPS), que emula una infección bacteriana, y otro con ácido poliinosínico-policitidílico (Poly I:C), que emula una infección viral», indicó Simon.
– «Los murciélagos sienten que están pasando por un desafío inmunitario, y tras 24 horas desaparece. Es muy parecido a lo que sentimos después de vacunarnos», añadió
– Como resultado, los murciélagos pueden desarrollar fiebre, sentirse letárgicos o menos hambrientos, todas reacciones normales que finalmente desaparecen. Mientras tanto, los investigadores pueden observar cómo se comportan los murciélagos.
– Analizar la salud de los murciélagos es importante tanto para fines de conservación como para determinar cuándo y dónde limitar las interacciones murciélago-humanos y evitar la propagación de patógenos.
– «Entendemos sorprendentemente poco sobre cómo los patógenos se propagan y circulan en las poblaciones de murciélagos», reveló Becker.
– Adicionó: «Estudiando las relaciones entre la enfermedad y el comportamiento de búsqueda de alimento, podemos comprender mejor, e incluso predecir, los tipos de contextos en los que los patógenos se transmiten más fácilmente entre los murciélagos y los impactos que eso puede tener en las poblaciones de murciélagos».

Bati-señales
– Estudiar el comportamiento de los murciélagos en estado salvaje requiere rastrear a los murciélagos individuales y vigilarlos dentro de sus nidos. Especialmente por la noche, cuando están más activos. Un método para el rastreo de animales es mediante etiquetas GPS (Sistema de Posicionamiento Global).
– Sin embargo, «ahora mismo, el GPS sigue siendo demasiado pesado para aproximadamente el 70% de los vertebrados», subrayó Jannis Gottwald, CEO y cofundador de trackIT Systems, una empresa con sede en Alemania especializada en desarrollar soluciones para la monitorización ambiental digital y la protección de especies.
– «Los dispositivos de rastreo no deben superar el 5% de la masa corporal del individuo. Imagina una especie de murciélago de siete gramos con una etiqueta GPS de unos 2 a 1.5 gramos», amplió.
– «Ahí es donde entra en juego el radio-rastreo VHF (Muy Alta Frecuencia), las etiquetas pesan menos de un gramo. Incluso los insectos pueden ser rastreados con eso», complementó.
– En el laboratorio, cada murciélago está equipado con un pequeño transmisor VHF ligero. El rastreador se pega a la espalda del murciélago, usando un pegamento soluble inofensivo, que se disuelve por sí solo tras diez a quince días. Estos transmisores emiten una señal cada segundo, indicando la posición del murciélago.
– Pero, incluso, cuando se han hecho más pequeños, los investigadores aún necesitan seguir la señal emitida por estos transmisores VHF usando antenas de telemetría portátiles y triangular la posición del animal.
– «Imagina hacer eso con especies rápidas por la noche. De hecho, la gente sigue haciéndolo, pero encontramos una solución», apuntó Gottwald.
– El equipo de SELFCURE se unió a trackIT Systems para probar un sistema de telemetría de radio-rastreo que utiliza antenas torre portátiles que permiten el seguimiento automatizado.
– Las torres pueden instalarse o desinstalarse en menos de veinte minutos, lo que facilita su traslado de posición según sea necesario. Las torres tienen cuatro antenas direccionales y registran continuamente las señales de los transmisores VHF.
– «Tenemos nueve en total instaladas en Gamboa. Nuestra especie focal adora pasar tiempo en un nido aquí, así que instalamos la cuadrícula de telemetría a su alrededor, en el pueblo de Gamboa y el bosque circundante», dijo Alexis Heckley, investigadora postdoctoral en la Universidad de Oklahoma y becaria de STRI en el proyecto SELFCURE.
– Rastrear a cada murciélago ayuda a los investigadores a saber dónde van los «enfermos», si se mueven menos, si se quedan cerca del nido o incluso si se autoaislan para evitar el contacto con otros murciélagos sanos.
– «Las señales de las etiquetas son captadas por las torres, y luego esos datos llegan aquí y podemos verlos en tiempo real”, sostuvo Heckley, mostrando el software del sistema trackIT que mapea la señal emitida por las etiquetas, rastreando por dónde va cada murciélago durante un periodo de doce horas por la noche.
. «Las zonas más oscuras muestran que ese murciélago pasa más tiempo en esa zona, alrededor del nido. Y las manchas verdes muestran por dónde voló el murciélago durante la noche», complementó.
– Los investigadores también monitorizan a los murciélagos en el nido mediante cámaras, grabando sin parar durante dos días, aunque las primeras veinticuatro horas del experimento son las más cruciales.
«Hemos instalado cámaras de vídeo con luces infrarrojas para grabar en la oscuridad», incorporó Alona Prylutska, una de las investigadoras del Centro Ucraniano de Rehabilitación de Murciélagos, señalando una mesa en un extremo del túnel, donde se sostienen el equipo de grabación, un módem Wi-Fi, discos duros y una serie de cables.
– «El vídeo se graba en un disco duro para analizarlo después, pero también podemos comprobar las cámaras por Wi-Fi y ver qué ocurre día y noche. Podemos controlarlos, acercar, alejarnos, para ver a los murciélagos sin molestarlos. Ese era nuestro objetivo, minimizar nuestra interacción con ellos», aportó.
– ¿Cómo distinguen a los murciélagos que trataron del resto del nido? «Ponemos cinta reflectante en la espalda del murciélago», respondió Prylutska.
Junto con el radio-rastreador, los murciélagos tenían pequeños trozos de tiras reflectantes en la espalda, que las cámaras detectaban: dependiendo del tratamiento que recibieran, recibían diferentes piezas de cinta reflectante.
– Antes de soltar los murciélagos, Simon registró la temperatura de cada uno. Prylutska está en la entrada del túnel lista para recibir cada murciélago, lo saca de su bolsa y lo sostiene suavemente en sus manos enguantadas, mientras el murciélago se orienta antes de despegar hacia dentro del oscuro túnel.
– «Creo que están contentos de volver a casa», acotó.
Cuidados de salud
– Mientras los investigadores de SELFCURE procesan los conjuntos de datos obtenidos durante la temporada de marzo en Gamboa, esperan realizar otra ronda de experimentos de seguimiento el próximo año en Panamá.
«Rastreamos con éxito a más de 50 murciélagos, y los datos parecen muy prometedores. Ya estamos recibiendo buenos datos de rastreo, vemos patrones muy individuales», confirmó Simon.
– «Por lo que he visto, probablemente todos buscan alimento solos, no salen juntos ni en la misma zona, cada uno tiene su propio lugar para alimentarse», reforzó.
– «Queremos ver dónde van a buscar alimento y qué plantas encontramos en esos lugares, para tener una idea de qué podrían estar comiendo. Y cuando volvamos a capturar a los murciélagos, podemos tomar muestras de heces para saber qué comieron las noches en que recibieron un tratamiento, si comieron plantas que sabemos que se usan con fines medicinales, etc.», expuso.
– Con sus extraordinarias capacidades cognitivas y relaciones sociales dinámicas, queda la cuestión de si los murciélagos pueden aprender a asociar ciertos alimentos con propiedades curativas y comunicar esa información entre sus redes sociales. ¿Y podríamos los humanos aprender también algo de este comportamiento de los murciélagos, para aplicar a nuestra propia atención sanitaria?
– «Para mí, este estudio despierta un sentido de asombro y curiosidad. ¿Cómo están los murciélagos afrontando sus vidas difíciles, y quizá la automedicación forma parte de eso?», manifestó Page.
– «La forma en que los murciélagos afrontan la inflamación, la respuesta inmunitaria y la infección es realmente extraordinaria. Será muy interesante ver si podemos aprender algo del comportamiento de los murciélagos mientras navegamos por nosotros mismos estos desafíos», concluyó.

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