
Por Eva E. Montilla, Revista LEA
– En aprovechamiento de las vacaciones escolares, la Fundación de los Clubes Rotarios de Panamá (FCRP) ha desarrollado, desde el domingo 6 de septiembre del año en curso, la XXX edición Taller de Liderazgo Juvenil, con el aval del Ministerio de Educación, en el que participan estudiantes de todas las regiones educativas del país.
– En la ceremonia de apertura, el pasado lunes 7 de septiembre, el discurso del presidente de la Fundación de los Clubes Rotarios de Panamá, Luis Della Togna, pronunció el siguiente discurso:
– “Señores miembros de la Junta Directiva de la Fundación de los Clubes Rotarios de Panamá; representantes del Ministerio de Educación; distinguidos representantes de los clubes rotarios de Panamá; patrocinadores y Fundamigos; facilitadores y capacitadores; señores directores y docentes que nos acompañan; y, de manera muy especial, queridos jóvenes participantes de este Trigésimo Taller de Liderazgo Juvenil.
– Para mí constituye un verdadero honor, como presidente de la Fundación de los Clubes Rotarios de Panamá, dirigirme a ustedes al celebrar treinta ediciones de un programa que nació con una profunda convicción: cuando brindamos a un joven las herramientas adecuadas, fortalecemos su confianza y le ayudamos a descubrir sus capacidades, estamos abriendo una puerta hacia su futuro.
– Durante estos años, más de 1,650 jóvenes han participado en este taller, provenientes de diferentes provincias, regiones educativas y comarcas de nuestro país. Muchos de ellos son hoy profesionales, empresarios, servidores públicos, líderes de sus comunidades y algunos, para orgullo nuestro, forman parte también de la familia rotaria.
– Pero, al observar a los jóvenes que hoy nos acompañan, quisiera destacar una idea que considero fundamental: el talento no tiene código postal.
– La inteligencia, la capacidad y el liderazgo no dependen del lugar donde un joven nació, de la distancia entre su comunidad y la ciudad, ni de la ubicación de la escuela donde estudia.
– En cada rincón de Panamá existe talento. Existe en nuestras ciudades, pero también en nuestros campos, en nuestras costas, en nuestras montañas y en nuestras comarcas. Allí también hay jóvenes que sueñan, que desean superarse y que tienen la capacidad de convertirse en los líderes que nuestro país necesita.
– Por eso, uno de los mayores valores de este Taller es, precisamente, crear oportunidades donde muchas veces las oportunidades son más escasas.

– Para un estudiante proveniente de una comunidad apartada, participar en una experiencia como esta puede representar mucho más que una semana de capacitación.
– Puede significar conocer otras realidades, descubrir nuevas posibilidades, aprender a expresarse, trabajar en equipo, tomar decisiones y comprender que el liderazgo no consiste solamente en dirigir, sino también en servir, inspirar y contribuir positivamente a la vida de los demás.
– Pero, sobre todo, puede permitirle regresar a su comunidad con una nueva convicción: “Yo también puedo”.Y esa convicción puede cambiar una vida.
– Queridos jóvenes, quiero que recuerden algo cuando regresen a sus hogares: su lugar de origen no determina hasta dónde pueden llegar. Las circunstancias pueden hacer el camino más difícil; pueden exigir mayor esfuerzo, sacrificio y perseverancia, pero nunca deben convertirse en el límite de sus aspiraciones.
– En esta edición tenemos jóvenes provenientes de diferentes provincias y de las comarcas Guna Yala, Emberá y Ngäbe-Buglé. Algunos han recorrido largas distancias, caminos difíciles e incluso han debido enfrentar las condiciones propias de nuestra geografía para estar aquí.
– Ese esfuerzo merece nuestro reconocimiento, porque demuestra compromiso, deseos de superación y, precisamente, liderazgo.
– Quiero expresar también un reconocimiento muy especial a los docentes que acompañan a estos jóvenes. Detrás de un estudiante que descubre sus capacidades existe muchas veces un maestro que creyó primero en él.
– Gracias por enseñar, orientar y motivar, particularmente en aquellos lugares donde educar representa diariamente un desafío adicional.
– Nuestro agradecimiento, igualmente, al Ministerio de Educación, a nuestros patrocinadores, Fundamigos y clubes rotarios, cuyo respaldo permite que jóvenes provenientes de diferentes regiones del país puedan participar de esta experiencia. Cada aporte que realizan no representa solamente una contribución económica; representa una oportunidad que puede transformar el futuro de un estudiante.
– Y deseo hacer un reconocimiento muy especial a nuestros capacitadores y facilitadores, profesionales que generosamente entregan su tiempo, conocimientos y experiencia para formar a estos jóvenes.
– Ustedes constituyen una parte esencial de este programa. Su aporte es, verdaderamente, una inversión en el futuro de Panamá.
– Reconocemos el valioso trabajo de nuestra Junta Directiva, especialmente de los apreciados compañeros directores Antonio Fistonich y Vielka Hernandez, por su esfuerzo y compromiso en la coordinación del taller y en la gestión de los fondos necesarios para el logro de este gran seminario.

– Gracias, igualmente, al equipo administrativo de la Fundación, liderado por la Licda. Mixila Villamonte, directora ejecutiva de la Fundación, y a todos los voluntarios que durante meses han trabajado para que este encuentro sea una realidad.
– Queridos jóvenes: aprovechen esta oportunidad. Compartan lo aprendido con sus compañeros, con sus escuelas, con sus familias y con sus comunidades.
– Si esta experiencia les permitió descubrir una capacidad que desconocían, desarróllenla; y si les permitió soñar un poco más alto, no permitan que las circunstancias reduzcan nuevamente el tamaño de sus sueños.
– Desde la Fundación de los Clubes Rotarios de Panamá queremos seguir trabajando para que la distancia nunca sea una barrera y para que las oportunidades lleguen a nuestros jóvenes, sin importar en qué sitio de nuestra geografía hayan nacido.
– Porque, como les mencioné anteriormente, el talento no tiene código postal y su lugar de origen no determina hasta dónde pueden llegar.
– Por eso, cada joven al que brindamos una oportunidad representa una posibilidad de transformar una vida, una familia y una comunidad. Y si somos capaces de llevar esas oportunidades a cada rincón de nuestro país, estaremos haciendo algo mucho más grande que formar líderes: estaremos sembrando esperanza, construyendo oportunidades y formando el Panamá del mañana”.

– En el transcurso del acto también se presentó un mensaje de motivación y reconocimiento a los estudiantes participantes, de parte del director de la Junta Directiva de la Fundación de los Clubes Rotarios de Panamá, Antonio Fistonich,durante el cual les destacó la premisa: “Liderar es servir”.
– Igualmente los presentes tuvieron la ocasión de escuchar el testimonio de la Ing. Julie Donado, egresada de la promoción de este Taller de Liderazgo Juvenil de 2012, cuando era estudiante del Instituto Sun Yat Sen, y quien ahora es una profesional que, incluso es miembro del mundo rotario de Panamá.

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