
Colaboración de McKinsey & Company
– Según el análisis de The next age of fintech, de McKinsey & Companya, la industria global de tecnología financiera está dejando atrás su fase de expansión acelerada para entrar en una etapa más madura, en la que el crecimiento comienza a medirse cada vez más por la rentabilidad, la escala y la sostenibilidad de los modelos de negocio.
– El sector alcanzó ingresos cercanos a los 650 mil millones de dólares en 2025, con un crecimiento anual de alrededor de 21%, muy por encima del 6% registrado por la banca tradicional.
– Sin embargo, su participación sigue siendo relativamente baja —cerca del 4% del total del sistema financiero—, lo que evidencia que aún se encuentra en una fase temprana de desarrollo.
– A diferencia de años anteriores, marcados por una fuerte inversión y expansión sin foco claro en rentabilidad, el nuevo ciclo está definido por una mayor disciplina financiera. Las fintech priorizan eficiencia operativa, diversificación de ingresos y modelos más resilientes, en un entorno donde el capital es más selectivo.
– El informe identificó un cambio relevante en la relación con la regulación. Cada vez, más fintech buscan licencias bancarias, no solo para cumplir con exigencias regulatorias, sino como una estrategia para acceder a financiamiento más competitivo, fortalecer la confianza del cliente y ampliar su alcance.
– A esto se suma el crecimiento de las fintech “horizontales”, que en lugar de competir directamente con los bancos, desarrollan soluciones tecnológicas para modernizar sus operaciones. Este segmento ya representa cerca del 13% de los ingresos del sector y muestra un crecimiento más acelerado que otros modelos.
– La inteligencia artificial emerge como el principal motor de esta transformación. Su adopción está permitiendo reducir drásticamente los tiempos de desarrollo de productos, optimizar costos y mejorar la personalización de servicios, ampliando al mismo tiempo el acceso a segmentos tradicionalmente excluidos del sistema financiero.
– En paralelo, los activos digitales —incluyendo stablecoins y depósitos tokenizados— comienzan a consolidarse como una infraestructura con potencial para transformar los pagos globales, especialmente en transacciones transfronterizas, al ofrecer mayor velocidad y menores costos.
América Latina: crecimiento acelerado impulsado por brechas estructurales
– Dentro de este panorama global, América Latina destaca como la región de mayor crecimiento en fintech, a un ritmo de 26% anual reciente y 43% anual desde 2021, muy por encima del promedio global.
– El ecosistema alcanzó aproximadamente 60 mil millones de dólares en ingresos en 2025, con una penetración cercana al 8% del mercado financiero.
– Este dinamismo está estrechamente vinculado a desafíos estructurales persistentes en la región, como la baja bancarización, las limitaciones en el acceso al crédito y las ineficiencias en los sistemas de pago.
– En este contexto, las fintech no solo compiten con la banca tradicional, sino que están creando nuevos mercados, especialmente en segmentos históricamente desatendidos.
– El crédito digital ha sido uno de los principales motores de esta expansión, con crecimientos particularmente acelerados desde 2021, reflejando la alta demanda por soluciones más accesibles y flexibles.
– No obstante, el crecimiento también ha venido acompañado de una fuerte concentración. Un número reducido de jugadores concentra cerca de la mitad de los ingresos del sector en la región, entre ellos Mercado Pago, Nubank y PagBank, lo que plantea desafíos en términos de competencia y diversificación del ecosistema.
– De cara al futuro, el análisis concluyó que las fintech que logren consolidarse serán aquellas capaces de combinar innovación tecnológica con modelos de negocio sostenibles, una distribución efectiva basada en la confianza del cliente y una gestión regulatoria robusta.
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