
Por Robert K. Fernández
– Panamá es un país maravilloso en todos los sentidos: aquí se ha estado esfumando el dinero nacional durante años y nadie es culpable de su desaparición, aunque las investigaciones judiciales señalan a muchos maleantes de cuello blanco, los que aducen ahora no haber cometido ningún delito porque son honrados y nunca tomarían un malhadado real del dinero público.
– Los abogados defensores no escatiman esfuerzos para encontrar, ya sea por arte de birlibirloque u otros medios, inventos jurídicos traídos de los cabellos para lograr que los jueces se amilanen y los declaren “santos redentores de la patria panameña”.
– Durante muchos años, la justicia panameña ha estado persiguiendo a los autores, de ayer y de hoy, de estos crímenes contra el pueblo, muchos de los cuales ya enjuiciados y condenados aún insisten en afirmar que ellos han sido víctimas de intrigas políticas, a pesar de todas las pruebas que se han recabado de sus fechorías.
– Pero a veces la justicia parece favorecerlos porque no falla a tiempo y les permite a estos detractores de la patria seguir con sus artimañas y mentiras para continuar esgrimiendo sus falsedades de que son hombres leales a la Ley y a la Constitución.
– Sin embargo, se debe decidir, de una vez por todas, la suerte de estos ladronzuelos que jugaron con los dineros del pueblo como si fuera de ellos y no mostraron ningún acto de remordimiento por sus acciones desleales.
– Son muchos los enjuiciados por haber tomado a manos llenas el dinero del erario, entre ellos un presidente, ministros de Estado, alcaldes, representantes de corregimientos, directores de entidades, funcionarios de todas las categorías, ejecutivos de empresas y personas comunes.
– Desde arriba hacia abajo encontraron las posibilidades de meter la mano, no la pata, en los fardos de la Wells Fargo panameña, pero los agentes de seguridad nunca han aparecido para poner fin a esta fiesta nacional del peculado, hurto, robo y lavado, que parece ser el destino de Panamá para siempre.
– ¿Qué pasa con los administradores de justicia panameños que no actúan a tiempo y tienen a los dueños del erario público, el pueblo, esperando los fallos que hace años debieron decidir sobre estos sonados casos?
– Se espera que en este mes de septiembre la larga mano de la justicia panameña toque a los hombres malhechores que han sabido meter la mano para enriquecerse ellos y todas sus familias, muchas de las cuales no tienen la culpa de los desatinos de sus familiares, otras sí, mientras ejercían cargos públicos. Después debe continuar con los nuevos charlatanes que, según ellos, no han faltado a la palabra empeñada durante su toma de posesión.
– Los ciudadanos panameños continúan esperando el dinero esquilmado al erario público para que el Gobierno nacional prosiga con los proyectos y programas Por Robert K. Fernández
– Panamá es un país maravilloso en todos los sentidos: aquí se ha estado esfumando el dinero nacional durante años y nadie es culpable de su desaparición, aunque las investigaciones judiciales señalan a muchos maleantes de cuello blanco, los que aducen ahora no haber cometido ningún delito porque son honrados y nunca tomarían un malhadado real del dinero público.
– Los abogados defensores no escatiman esfuerzos para encontrar, ya sea por arte de birlibirloque u otros medios, inventos jurídicos traídos de los cabellos para lograr que los jueces se amilanen y los declaren “santos redentores de la patria panameña”.
– Durante muchos años, la justicia panameña ha estado persiguiendo a los autores, de ayer y de hoy, de estos crímenes contra el pueblo, muchos de los cuales ya enjuiciados y condenados aún insisten en afirmar que ellos han sido víctimas de intrigas políticas, a pesar de todas las pruebas que se han recabado de sus fechorías.
– Pero a veces la justicia parece favorecerlos porque no falla a tiempo y les permite a estos detractores de la patria seguir con sus artimañas y mentiras para continuar esgrimiendo sus falsedades de que son hombres leales a la Ley y a la Constitución.
– Sin embargo, se debe decidir, de una vez por todas, la suerte de estos ladronzuelos que jugaron con los dineros del pueblo como si fuera de ellos y no mostraron ningún acto de remordimiento por sus acciones desleales.
– Son muchos los enjuiciados por haber tomado a manos llenas el dinero del erario, entre ellos un presidente, ministros de Estado, alcaldes, representantes de corregimientos, directores de entidades, funcionarios de todas las categorías, ejecutivos de empresas y personas comunes.
– Desde arriba hacia abajo encontraron las posibilidades de meter la mano, no la pata, en los fardos de la Wells Fargo panameña, pero los agentes de seguridad nunca han aparecido para poner fin a esta fiesta nacional del peculado, hurto, robo y lavado, que parece ser el destino de Panamá para siempre.
– ¿Qué pasa con los administradores de justicia panameños que no actúan a tiempo y tienen a los dueños del erario público, el pueblo, esperando los fallos que hace años debieron decidir sobre estos sonados casos?
– Se espera que en este mes de septiembre la larga mano de la justicia panameña toque a los hombres malhechores que han sabido meter la mano para enriquecerse ellos y todas sus familias, muchas de las cuales no tienen la culpa de los desatinos de sus familiares, otras sí, mientras ejercían cargos públicos. Después debe continuar con los nuevos charlatanes que, según ellos, no han faltado a la palabra empeñada durante su toma de posesión.
– Los ciudadanos panameños continúan esperando el dinero esquilmado al erario público para que el Gobierno nacional prosiga con los proyectos y programas que favorezcan la buena vida en el país. Y que se acabe para siempre la ignorancia del pueblo panameño de que los políticos pueden robar, pero si realizan proyectos deben ser declarados no culpables: “Robó, pero hizo”. favorezcan la buena vida en el país. Y que se acabe para siempre la ignorancia del pueblo panameño de que los políticos pueden robar, pero si realizan proyectos deben ser declarados no culpables: “Robó, pero hizo”.

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