
Por Henry G. Kinkead M., Revista LEA
– La escena del rock nacional vivió una noche histórica con la presentación de Still Louder, la banda oriunda de la provincia de Chiriquí que se encargó de abrir el esperado concierto de los finlandeses Stratovarius en su paso por Panamá, como parte de su gira latinoamericana.
– Fundada con la firme convicción de revivir el sonido potente del rock clásico y el metal en el interior del país, Still Louder ha labrado una trayectoria de esfuerzo y pasión que hoy los consolida como uno de los referentes musicales más importantes de la región chiricana y nacional.
– Desde el primer acople, la agrupación desbordó una energía electrizante y un dominio escénico absoluto. El rostro de sus integrantes reflejaba una felicidad genuina; se les veía sumamente contentos, disfrutando cada segundo sobre las tablas y contagiando esa vibra al público capitalino.
– El repertorio incluyó sus temas más conocidos, coreados por los fanáticos que llegaron temprano al recinto.
– Sin embargo, el punto culminante de la noche llegó con un momento profundamente emotivo, cuando la banda interpretó una canción dedicada a su guitarrista, Alexis “Alexo” Jiménez, quien estuvo al borde de la muerte debido a severas complicaciones por el COVID-19.
– La atmósfera se llenó de nostalgia y triunfo, celebrando la vida, la salud y la resiliencia, a través de la música.

– La noche también puso a prueba el profesionalismo de los chiricanos. A mitad de su presentación, la banda sufrió serios problemas técnicos en el sonido de una de las guitarras. Lejos de amilanarse o pausar el espectáculo, Still Louder demostró de qué está hecha: por ningún motivo dejaron de tocar.
– Con una capacidad de adaptación admirable, superaron la adversidad sobre la marcha y dieron el todo por el todo, ganándose el respeto unánime de los asistentes gracias a su entrega incondicional.
– La conexión con el público fue otro de los grandes aciertos de la velada. Manteniendo una interacción orgánica y cercana, la banda supo ganarse las sonrisas del auditorio al otorgar simbólicamente «visas chiricanas» a todos los asistentes del concierto, un gesto lleno de identidad y humor que unió a la capital y al interior en un solo aplauso.
– Este histórico junte musical fue posible gracias a la gestión de la empresa promotora cultural The EclecticAgency, encargada de diligenciar la presentación de Still Louder.
– Con este concierto, queda demostrado que el rock hecho en Chiriquí tiene la fuerza y la categoría para exportarse a los escenarios más exigentes del continente.

Deja una respuesta