
Por Robert K. Fernández
– La prohibición del uso del gerundio de posterioridad y de otros casos en el español moderno no se da por razones técnicas, sino por incompatibilidad semántica entre el verbo y el gerundio; es decir, la discordancia entre sus significados.
– Los defensores del empleo del gerundio en las obras de Cervantes señalan que el autor utilizaba el gerundio con plena intención, porque en el Siglo de Oro este recurso era completamente natural y formaba parte de la flexibilidad sintáctica de la época. No existían normas que señalaran inadecuados los usos del gerundio en ese entonces.
– Se afirma que la obra de Miguel Cervantes de Saavedra se destaca por su extraordinaria flexibilidad sintáctica, riqueza estilística y el empleo de construcciones absolutas gracias al gerundio. Dicen que este autor utilizaba el gerundio no solo para indicar simultaneidad, sino como una herramienta clave para armar la compleja estructura de sus obras.
– La gramática del español moderno considera incorrecto este uso en la mayoría de los casos; sin embargo, estos afirman que la prosa del Siglo de Oro estaba reflejada espléndidamente en la obra de Cervantes, quien recurría a él de forma habitual, libre y estilística.
– Asimismo, arguyen que en los textos clásicos españoles de los siglos XVI y XVII el gerundio no tenía la consideración de error, porque era un recurso sintáctico natural para dar continuidad al relato o enlazar consecuencias lógicas directas. Claro que era un error y no un recurso sintáctico para convertir el texto cervantino en un dechado de belleza literaria.
– Nadie puede soslayar la autoridad de Cervantes en la literatura universal, pero de allí a aceptar que todo en él es mácula no permite que se estudie su obra con objetividad científica, y que en la enseñanza de él no se marquen los puntos débiles, sobre todo, en El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha y en las Novelas ejemplares.
– Se impone la idea de limpiar las obras maestras de la literatura española y universal del uso inadecuado del gerundio en todas sus modalidades, porque el aditamento causa ruptura lingüística al no señalar un hecho consecuente con el verbo que modifica: “Se levantó de la silla cayendo de bruces”.
– Podría pensarse que hay simultaneidad de acciones, pero son diferentes y debieron expresarse con verbos, que reproducen la realidad: Se levantó de la silla y cayó de bruces. Son dos verbos los que señalan las acciones.
– Toda la información recabada en este artículo sobre Cervantes ha sido proporcionada por la IA, programa de computación a la cual la Real Academia de la Lengua Española le ha otorgado la potestad de verificar todos los acontecimientos relacionados con el funcionamiento de este idioma.
– En este sentido, decir que Cervantes empleó el gerundio de posterioridad para darle belleza a sus textos, no significa que sea una verdad insoslayable, como se verá con el siguiente análisis de algunos gerundios encontrados en las Novelas ejemplares del Manco de Lepanto:
– “Llegaron aquella noche a Antequera, y en pocos días y grandes jornadas se pusieron donde estaba la compañía, ya acabada de hacer, y que comenzaba a marchar la vuelta a Cartagena, alojándose ellas y otras cuatro por los lugares que le venían a mano”. (El licenciado Vidriera).
– ¿Llegaron alojándose? Primero tenían que llegar y después alojarse. Lo cierto es que este aditamento, en cualquier época, es de posterioridad, y nada tiene que ver con flexibilidad sintáctica.
– “En fin, llegado el tiempo en que una flota se partía para Tierrafirme, acomodándose con el almirante della, aderezó su matalotaje y su mortaja de espanto, y embarcándose en Cádiz, echando la bendición a España, zarpó la flota…”(El celoso extremeño).
– El uso indiscriminado del gerundio no parece darle prestigio al escrito, sino que es un enredo lingüístico ininteligible. Se entiende que se acomodó con el almirante, aderezó su matalotaje y su mortaja de espanto, se embarcó en Cádiz, echó la bendición a España, y zarpó la flota…
– “La respuesta que dio Rodolfo a las discretas razones de la lastimada Leocadia no fue otra que abrazarla, dando muestras que quería volver a confirmar en él su gusto…” (La fuerza de la sangre). La abrazó para dar muestras de que quería volver a confirmar en él su gusto.
– Quizás los autores universales de la lengua española de los primeros tiempos no pensaban que las incorrecciones del gerundio, sobre todo el de posterioridad, serían impuestas a partir del siglo XIX, gracias al lingüista venezolano Andrés Bello en su Gramática de la lengua castellana, en 1847.
– “Es una degradación que desluce el castellano”, decía don Andrés, y la Academia comenzó a adoptar y a integrar sus observaciones.
– Bueno, en fin, ¿qué difícil resulta emplear el gerundio adecuadamente? Solo se deben seguir las sencillas normas que ofrece la Academia Española de la Lengua.
– Pero también es menester corregir los gerundios mal empleados en todos los textos (novelas, libros de enseñanza, asignaturas y otros) para que los estudiantes aprendan los usos convenientes y no continúen cometiendo los mismos errores secularmente.
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