La verdad que cambió la vida de “Pilly” Rodríguez, el regreso a su corazón

Stella “Pilly” Rodríguez, durante la presentación de su obra. (Foto, Revista LEA).

Por Eva E. Montilla, Revista LEA

– Una nueva obra llegó al ecosistema literario tanto nacional como internacional, el miércoles 15 de julio del año en curso, con el libro “AMARYLLA: El arte de volver a amarte”, presentado oficialmente por su autora Stella “Pilly” Rodríguez.

– Antes de iniciar la conversación con el público Rodríguez hizo las siguientes preguntas: “¿Cuántos de ustedes se llenó de pena? ¿Cuántos de ustedes en algún momento de su vida se han sentido que no son suficientes? ¿Cuántos en algún momento, en nombre del amor, han amado tanto a otra persona que se olvidaron de ustedes mismos? Y, ¿cuántos alguna vez sintieron que Dios los había abandonado, cuando en realidad somos nosotros los que a veces nos pasa?”.

– A continuación, las palabras de “Pilly” Rodríguez: “Esta noche, yo no vengo a presentarles un libro, ya todos lo han hecho, la mayoría. Vine a recordarles una verdad que cambió mi vida, nunca es tarde para volver a casa. Y cuando hablo de volver a casa, no me refiero a un lugar ni a cuatro paredes. 

– Me refiero a tu corazón. A ese lugar en donde existe tu voz, en donde esa voz te va a guiar a encontrar tu balance, tu completud y tu orden.

AMARYLLA, el arte amar, la obra de “Pilly” Rodríguez, de venta en Panamá, en El Hombre de la Mancha, Librería El Lector e internacionalmente en Amazon . Asimismo, estará en la Feria Internacional del Libro de Panamá, en el estand de PanHouse. (Foto, Revista LEA).

– Hace 25 años, un 30 de septiembre, en la soledad de una noche, sentí que me caía en un abismo profundo. Era como si la tierra se hubiese abierto en dos y solo quedaba una grieta donde apenas entraba un rayito de luz. Y mi corazón se sentía sin sentido, perdido, alejado, roto completamente descompleto.

– Ese día, yo sin saberlo, comencé a escribir AMARYLLA. No estaba escrito en una computadora, ni estaba escrito en un cuaderno. Se empezó a escribir ahí. Mi corazón representaba toda mi piel, mi carne, mi cabeza, mi alma.

– Durante muchos años creí que el problema era que no sabía amar, que no tenía suerte, que no encontraba el indicado. Pero ya llegó. Hace 20 años. Hasta que entendí, y ¿saben por qué llegó? Porque entendí que el verdadero amor estaba fuera, estaba aquí, empezaba por aquí, por dentro de mí.

– Cada lágrima, cada pérdida, cada conversación y cada abrazo que Dios fue poniendo en mi camino, fueron escribiendo estas palabras y estas páginas mucho antes que existieran.

La autora junto a su familia, en el evento del 15 de julio. (Foto, Revista LEA).

– Hoy, 25 años después de aquella noche de luz, donde a veces sigue habiendo noches oscuras con sentido para darles luz, comprendo que este libro no es para hablar de una relación de pareja, es para hablar del amor que sostiene todos los demás amores, el amor que nace cuando descubres, te sabes y te sientes que eres una hija profundamente amada por Dios, como tú quieras llamarle a Dios, y esa es tu mayor identidad.

– Quiero dar gracias a Dios, porque sin él, ninguna de estas páginas se hubieran escrito. A Pablo, ha sido mi compañero de vida y desde el día uno has creído en mí. 

– Hoy mis hijas están representadas en Sheila, una está en México, otra está en Denver trabajando, pero están aquí también y ellas han sido mi fuerza para sanarme.  Mucho dolor vivieron, también, durante el proceso de divorcio, pero sé que mi amor ha ayudado a sanar y es, sobre todo, con un propósito.

– Alci, mi nieto, una historia contada con compasión, fe y amor. Ese es mi legado para ti, mi amor. A mis papás, quienes me han enseñado que el amor no se construye de un día para el otro. Han sido 60 años donde ellos han construido con perseverancia, perdón y permanencia. Y los amo.

Familiares, amigos e invitados especiales se dieron cita en el lanzamiento del libro. (Foto, Revista LEA).

– Mi hermana está por ahí atrás, mi sobrina también, que está con el corazón de mi sobrino. Todos hemos pasado momentos así. Pero estamos, somos familia, porque familia es familia y cariño y cariño. Eso nadie lo rompe.

– También quiero agradecer a mis coaches y terapeutas que me han acompañado en mi vida. Javier Barbero, Ariadna Sánchez, Liana Maita, Gloria Grimaldo, Robert Peña y un montón, que no me da vergüenza, al contrario, qué felicidad.

– Aquel que reconoce su locura es quien está realmente cuerdo. Gracias al padre Jamed Pacheco por escribir el prólogo, pero, sobre todo, gracias por su amistad, su acompañamiento y su visitas en Betania, en la intimidad de Betania.

– A monseñor Alejandro Vázquez Pinto, Vicky Riggs, Dafne García, tres corazones que puso Dios en mi camino y su misión en ese momento de noches oscuras fue sostenerme cuando mis pies se sentían incapaces de caminar. Hoy tengo la certeza que ellos allá en el cielo están celebrando con nosotros.

Participantes en el conversatorio con “Pilly” Rodríguez. (Foto, Revista LEA).

– Gracias a las personas que eligieron irse, a mis amigos esos que están hoy, que cuando los abrazas y saben que su presencia va más allá de días o kilómetros, en mi corazón están sus nombres.

– A la editorial PanHouse, hoy representada por Mariandre Varela, y a cada persona que creyó en este sueño que hoy es tangible. Y, sobre todo, también, gracias a ustedes, porque ningún autor escribe un libro para que permanezca cerrado, lo escribe esperando que algún corazón encuentre luz en sus páginas. Con luz, corazón que encuentre luz, yo me doy por servida.

– Hoy quiero hacerles una invitación, no lean a AMARYLLA buscando respuestas, léanlo buscando encuentros, encuentros con ustedes mismos, con su historia, con quienes necesitan perdonar, incluyendo ustedes mismos, ese encuentro con Dios que nunca deja de creer en ustedes.

Mariandre Varela, en representación de la editorial PanHouse, y “Pilly” Rodríguez. (Foto, Revista LEA).

– Yo soy testimonio de esto, sobre todo, cuando dejamos a Dios ser Dios en nuestra vida. Porque el amor no llega cuando alguien llega a tu vida, el amor empieza cuando vuelves a ti y cuando vuelves a ti descubres que Dios nunca deja de esperarte.

– Si este libro llegó hoy a tus manos, quiero pedirte un favor, quiero pedirles un favor. No hagan una promesa de leerlo. Prométete, prométete a ti mismo, que nunca volverás a abandonarte. Porque el mundo necesita personas exitosas, sí, necesita personas muy exitosas. Necesita personas que estén reconciliadas con ellas mismas.

– Permítanme terminar con la frase que resume el alma de AMARYLLA. Yo no elegí la historia que recibí, pero sí puedo elegir y escribir la historia que dejaré. En Cristo descubrí que mi herencia no es repetir dolor, sino transformarlo en misericordia. ¡Bienvenidos a AMARYLLA!  ¡Bienvenidos al arte de volver a amarte!”.

El padre Jamed Pacheco, escribió el prólogo de AMARYLLA, el arte amar. (Foto, Revista LEA).

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