
Por Robert K. Fernández
– En los últimos meses, nos hemos dedicado a escribir artículos sobre diversos temas, especialmente sobre el idioma. No hemos prestado la debida atención a las correcciones, por lo que hemos cometido muchos errores, como lo habrán notado los lectores.
– Después de dedicar tiempo a las correcciones, nos hemos dado cuenta, al releer los artículos, que persisten los errores, sobre todo por la omisión de letras en algunas palabras. Corregir no es tarea fácil, aunque uno crea que todo lo sabe.
– Lo cierto es que no podemos desechar las tareas de un profesional de la corrección, puesto que todo el mundo espera leer contenidos sin errores, lo que será del agrado de los lectores. Sin importar lo que se escriba, es necesario que se contrate los servicios de un corrector de estilo.
– Bueno, lo cierto es que la Universidad de Panamá ofrece un Técnico en corrección y estilo de la comunicación oral y escrita en español que se dicta durante dos años y medio.
– Su enfoque es desarrollar el dominio fluido del idioma al preparar a los estudiantes para intervenir críticamente en los textos escritos.
– También dicta un curso de Corrección de textos con duración de dos años y exige poseer un título de Licenciatura en Humanidades, Derecho y Ciencias Políticas, Comunicación, Administración Pública o de Empresas y aprobar una prueba de conocimientos básicos sobre redacción, ortografía, coherencia y cohesión.
– Bueno, si contamos con especialistas preparados por la Universidad de Panamá, ¿por qué los medios de comunicación y publicitarias no los contratan para evitar los bodrios con que a diario someten al público en general?
– Es imprescindible que los encargados de emitir textos de cualquier clase tengan a su disposición un profesional de la corrección de escritos, que ayude a enmendar los textos desabridos que muchas veces ofrecen sin importarles si se respetan los cánones de la lengua española.
– Es necesario, de una vez por todas, comenzar a enseriar más la necesidad de mantener una lengua clara y precisa de la cual nos sintamos cada vez más orgullosos de ser la número dos del mundo.
– No es recomendable que se ponga mucho interés en los programas computacionales de corrección de textos que se brindan. Ninguno es mejor que un ser humano que se dedica a estos menesteres.
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