
Por Eva E. Montilla, Revista LEA
– En un encuentro con la academia universitaria de docentes, estudiantes y egresados, el candidato a la rectoría de la Universidad de Panamá (UP), Prof. Denis Javier Chávez, compartió algunas realidades y sugirió reformas para que este centro de estudios superiores sea acorde con las exigencias del siglo XXI.
– Al iniciar su discurso, el Prof. Denis Javier Chávez dijo que está totalmente de acuerdo en que la Universidad de Panamá, que este año cumplió 91 años de creada, “atraviesa por una de las crisis, quizá la crisis más seria, más grave en toda su historia”.
– A continuación, la exposición completa: “Porque no se trata de una sola crisis, son varias crisis. Crisis de conexión con la realidad, crisis de desconexión con las necesidades del mundo del trabajo, crisis de desconexión, incluso, con las expectativas y los intereses de las nuevas generaciones estudiantiles.
– Creo que hay un saldo que tiene de toda la sociedad: conocer las expectativas y los intereses de las generaciones estudiantiles, y no me refiero al dominio de la digitalización.
– Me refiero a circunstancias diferentes que rodean a las generaciones de jóvenes hoy. En verdad, si pudiéramos sintetizar, las estructuras académicas y administrativas de la Universidad en la actualidad: son caducas, porque pertenecían a realidades y necesidades de otra época.
– Esa época no existe. Por eso es que hay una sensación que la Universidad camina por inercia, como que no hay un rumbo establecido. Y lo que hace a nivel nacional, como que no tuviera un impacto.
– Eso se debe a que hay un régimen académico administrativo caduco y estancado, lo cual no quiere decir que de manera aislada hayan iniciativas muy buenas, excelentes profesores y excelentes investigadores.
– La Universidad en estos momentos necesita cambiar. El cambio no es una opción. El cambio es una necesidad impostergable, porque si continúa como está, va a ir perdiendo cada vez más relevancia, ya que la Universidad de Panamá no tiene el monopolio del saber.
– La Universidad de Panamá no tiene el monopolio de la oferta académica. Competimos con otros actores, con los cuales debemos dialogar, debemos colaborar y jugar el papel diligente de la educación superior nacional.
– Por eso es que nosotros, un grupo de profesores, un grupo de estudiantes y administrativos, hemos decidido participar en esta contienda, porque pensamos que la Universidad tiene que atravesar, experimentar un giro mínimo de 180 grados.
– La Universidad tiene que cambiar, buscando a las mejores capacidades que tiene adentro. Y hablando de capacidades, la Universidad es la institución y el país que tiene concentrado adentro el mayor talento humano, pero ese talento humano no está siendo aprovechado.
– Diría que aquí no hay un problema social, un problema nacional que no puede estudiar la Universidad con equipos interdisciplinarios. Por eso es que hemos pensado que, de salir elegido rector de la Universidad de Panamá, lo primero que debemos hacer es convocar a consulta a los profesores, a los estudiantes, a los administrativos, a los egresados y a la sociedad en general.

– Convocarlos a través de un congreso nacional de innovación universitaria y que ese congreso, lo primero que revise es la visión de la Universidad.
– ¿Cuál es la visión que tiene la universidad en estos momentos? ¿Cuál es su propósito central? ¿Cuál es el encargo que la sociedad le da a la Universidad en estos momentos?
– Eso hay que revisarlo porque la misión de la Universidad ha quedado circunscrita a un párrafo que encabeza los planes de desarrollo institucional. Es más, mucha gente ni siquiera sabe cuál es la visión de la Universidad. Eso hay que realizarlo.
– Por ejemplo, cuál es el tipo de formación integral que necesita el egresado de la Universidad en estos momentos. Eso debería debatirse en la Universidad, qué tipo de formación integral debe tener un egresado de la misma.
– A propósito, la Constitución de 1946 incluyó que dentro de las actividades de la Universidad debería incluirse el estudio de los problemas nacionales. Eso quiere decir que desde el punto de vista constitucional se le dio la misión de estudiar el problema nacional.
– Eso no depende de un rector o una rectora, no depende de un decano o de un director de centro regional. Esa es una obligación.
– La Universidad tiene que asumir esa misión de estudiar los problemas nacionales. Ese estudio no es simplemente una mesa redonda, no es simplemente una conferencia, son investigaciones permanentes de la Universidad y son temas transversales en el aula de clases.
– Es decir, los temas nacionales son fuente de conocimiento para la Universidad y así deberían verse. Nosotros debemos aspirar a que el aula de clases de la Universidad sea un laboratorio de estudio de los problemas nacionales y un anticipo del futuro, porque cuando damos clases, esos estudiantes se van a graduar dentro de un par de años.
– Una de las crisis mayores que tiene la Universidad es su desconexión con los egresados. Si nosotros vamos a la Universidad de Costa Rina, encontramos un vínculo estrecho entre esta y sus egresados.
– Los egresados son parte de la comunidad universitaria y son actores en las transformaciones de la institución. Con una política institucional de vínculo de la Universidad con los egresados, esta avanzaría mucho, mejoraría su imagen.
– Alguien preguntó cómo hacer para mejorar la imagen de crisis. Es que la crisis multidimensional de la Universidad no se arregla con acciones cosméticas, no se arregla con expertos en imágenes, se arregla transformándola en todos los sentidos, en la docencia, en la investigación, en la dirección y en la gestión. Y para eso necesitamos a los egresados.
– La Universidad necesita buscar nuevas alianzas, sobre todo alianzas imprescindibles con la sociedad, íconos egresados. Cuando en esta universidad de Centroamérica, se va a reformar un plan de estudios, a los primeros que se consulta, es a los egresados, quienes, además, son embajadores de la Universidad, la prestigian con su vida profesional, los egresados, incluso, son una fuente económica para la Universidad.
– Es un reto mayúsculo el que nos hemos planteado, porque la Universidad, en verdad, la estamos perdiendo, más allá de la que hemos perdido y es necesario que los profesores, sobre todo, salgamos de la comodidad y la zona de confort y los que tenemos algo de experiencia, algo de conocimiento y conciencia, aportemos en estos momentos.
– Es ahora, no mañana. A esta institución la necesita el país. El país no puede perder a la Universidad de Panamá, pero la Universidad para no perderse tiene que ponerse al servicio del país, transformarse”.
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