
Por Robert K. Fernández
– La teoría gramatical sobre el gerundio español, desplegada por casi todos los expertos, ha demostrado, sin lugar a dudas, que este aditamento es un verdadero modificador semántico-verbal, y que su única función es señalar cómo se comporta el verbo en ciertas circunstancias.
– Se argumenta también que es una forma no personal del verbo, al igual que el infinitivo y el participio, es decir, que es un derivado verbal, pero no tiene propiedades verbales, como se afirma.
– En este sentido, el aditamento no puede formar oraciones propiamente dichas, sino frases circunstanciales que expresan acciones anteriores o simultáneas a la del verbo que modifica, y nunca posteriores ni futuras.
– Para que haya una oración gramatical, es necesario un verbo en forma personal. Se llaman formas personales a las que llevan consigo la expresión de la persona gramatical que realiza la acción.
– “El infinitivo, el gerundio y el participio no son formas personales, puesto que no indican de por sí ninguna de las seis personas (tres del singular y tres del plural), que pùeden ser sujeto de la oración” (Gili y Gaya, p.185).
– Las frases de gerundio siempre expresan valores semánticos muy variados; es decir, funcionan como complementos circunstanciales, especialmente de modo: Cambió la cerradura usando una herramienta especial. ¿Cómo cambió la cerradura? Usando una herramienta especial.
– Sin embargo, a pesar de todos los esfuerzos por demostrar que el gerundio no es un verbo, la tendencia a emplearlo como tal sigue siendo una confusión total en los hispanohablantes:
– “Comenzó a soltar golpes con mayor intención, reduciendo espacios y obligando al cubano a intercambiar”. Al comenzar a soltar golpes con mayor intención… redujo espacios y obligó al cubano a intercambiar.
– El redactor quiso imprimirle más acción a la redacción del hecho, pero la pereza mental lo obligó a usar dos gerundios de posterioridad como verbos. Al redactor, aunque le apremie entregar el trabajo, debe considerar que los verbos son la mejor forma de expresar acciones y no los gerundios.
– En el siguiente párrafo comete el mismo error: “Aunque logró incorporarse, lo hizo sin condiciones para continuar, obligando al árbitro a detener el combate y decretar el nocaut técnico”. No tenía condiciones para continuar, lo que obligó al árbitro a detener el combate.
– Una redacción que llamó mucho la atención y en la cual el periodista no se dejó atrapar por un gerundio es la siguiente: “Ya fue autorizada (…) la circular roja contra cada uno de estos cabecillas”, afirmó el oficial a periodistas, al destacar que la medida activa mecanismos de cooperación internacional para su ubicación y captura.
– La redacción normal, según el uso actual, sería: “Ya fue autorizada (…) la circular roja contra cada uno de esos cabecillas, afirmó a periodistas, destacando que la medida activa…”.
– En todos los medios de comunicación social el empleo indiscriminado del gerundio sigue siendo un mal eterno: “Lanzada en enero, la petición «Justicia para Palestina» alcanzó el umbral de un millón de firmas en sólo tres meses, convirtiéndose en la iniciativa más rápida para hacerlo desde que se introdujo el mecanismo de democracia directa en 2007.
– En este caso, el gerundio de posterioridad sirve de enlace entre dos oraciones. Sería mejor emplear un punto aparte y formar una nueva oración: Se convirtió en la iniciativa más rápida para hacerlo desde que se introdujo el mecanismo…
– Quizás deberían evitar el empleo del aditamento cuando tengan dudas, sobre todo en los medios escritos, donde tienen oportunidad de corregir las notas. El gerundio es muy resbaladizo y solo empleando el verbo en forma personal se puede cortar con el maleficio de repetir cada vez el mal uso de este aditamento.
Deja un comentario