Se propone una política nacional de lectura, escritura y oralidad, articulada entre los ministerios de Cultura y Educación, con apoyo de la OEI. Se realizará un diagnóstico nacional para identificar desafíos y acciones concretas, y se busca una normativa legal para garantizar su sostenibilidad. Además, se incorporarán las recomendaciones de los bibliotecarios panameños al proceso.
