Vulnerabilidad económica: El peligro de retroceder tras superar la pobreza

El informe “La pobreza del futuro”, presentado en Panamá por Microserfin, entidad de la Fundación Microfinanzas BBVA (FMBBVA), destacó que el envejecimiento puede dejar sin protección suficiente a quienes trabajaron durante años en la informalidad. (Foto, Revista LEA con ayuda de la IA).

Colaboración de Microserfin

– Proteger los bienes de una familia, mantener sus actividades cotidianas y afrontar una emergencia sin poner en riesgo todo lo construido, es lo que permite una vivienda segura, es decir, que es mucho más que un techo.

– Este fue el mensaje central del Día Internacional para la Erradicación de la Pobreza, conmemorado el 16 de octubre, que este año tuvo como lema “Unidos por la paz y los derechos humanos: hogares seguros para todos”, con un llamado a reconocer la vivienda adecuada como una condición esencial para vivir con dignidad y ejercer otros derechos.

– La necesidad de proteger esas condiciones cobra mayor relevancia ante los riesgos que podrían definir la pobreza en las próximas décadas.

– El informe “La pobreza del futuro”, presentado en Panamá por Microserfin, entidad de la Fundación Microfinanzas BBVA (FMBBVA), en el marco de su encuentro “Construyendo resiliencia para el futuro”, identifica cinco fuerzas que están transformando la vulnerabilidad: los conflictos, el cambio climático, el envejecimiento de la población, la inteligencia artificial y la exclusión digital.

– En América Latina, alrededor de 200 millones de personas están cerca de volver a caer en la pobreza, pese a encontrarse por encima de ese umbral.

– Estas fuerzas tienen consecuencias que van más allá de los ingresos. Un fenómeno climático puede destruir una vivienda y la fuente de sustento de una familia; el envejecimiento puede dejar sin protección suficiente a quienes trabajaron durante años en la informalidad, mientras que la falta de acceso a herramientas digitales puede limitar las oportunidades de empleo formal, crédito y asistencia social.

– La capacidad de un hogar para mantenerse fuera de la pobreza depende, por tanto, no solo de sus ingresos, sino también de los recursos con los que cuenta para afrontar imprevistos.

– En Panamá, la pobreza monetaria se situó en 21.9% en 2025 y la pobreza extrema en 10%, según el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF).

– Los datos de Microserfin aportan otra perspectiva sobre este desafío: aunque el 67% de los emprendedores que llegaron a la entidad en situación de pobreza logró superarla, el 77% permaneció en vulnerabilidad económica.

– Esto evidencia que superar el umbral de pobreza no significa necesariamente estar a salvo de dificultades que pueden revertir los avances alcanzados.

– La estabilidad de un hogar también depende de la capacidad de quienes lo sostienen para mantener sus fuentes de ingreso.

– Una encuesta realizada a una muestra de los microempresarios apoyados por la entidad refleja las presiones que enfrentan sus negocios: casi 9 de cada 10 señalaron la baja demanda local y 8 de cada 10 mencionaron dificultades de liquidez.

– Cuando las ventas disminuyen o no hay suficiente efectivo para cubrir los gastos del negocio, también puede reducirse la capacidad de una familia para afrontar imprevistos y recuperarse de una crisis.

– Esta vulnerabilidad cobra especial relevancia ante emergencias que afectan directamente a las condiciones de vida de las familias.

– El terremoto del 9 de octubre, que ocasionó daños en viviendas y servicios en varias provincias del país, deja ver que la pérdida o el deterioro del hogar puede comprometer también los bienes, las herramientas de trabajo y la continuidad de una actividad productiva.

– Aunque todavía no se dispone de una medición oficial de su impacto sobre la pobreza, la situación pone de relieve la importancia de proteger tanto los espacios donde viven las familias como las fuentes de ingreso que les permitirán recuperarse ante shocks imprevistos.

– Frente a estos desafíos, el informe de la entidad financiera destaca el papel de las micro y pequeñas empresas, que representan el 99% de las empresas de América Latina (más del 95% en Panamá) y producen cerca del 60% del empleo formal.

– Sin embargo, emprender no garantiza por sí solo una salida de la pobreza: el acceso a un activo productivo debe acompañarse de herramientas, capacidades y oportunidades que permitan sostener la actividad ante los cambios económicos, sociales y ambientales.

– En el Día Internacional para la Erradicación de la Pobreza, el desafío fue el de lograr que los avances económicos se traduzcan en oportunidades a mediano, pero más importante, al largo plazo.

– Esto implica no solo mejorar los ingresos, sino también proteger los hogares y fortalecer la capacidad de las familias para adaptarse a los cambios, superar las crisis y construir un futuro con mayor estabilidad.

Deja una respuesta

Crea una web o blog en WordPress.com

Subir ↑