Tus fotos pueden ayudar a hacer descubrimientos científicos

Macho de Deltigalus sp., una especie de opilión de Brasil, cuidando huevos y juveniles debajo de una hoja. (Foto, Glauco Machado).

Colaboración del Instituto Smithsonian de Investigaciones Tropicales

– La disponibilidad de fotografías y registros del mundo natural ha aumentado gracias al auge de plataformas de ciencia ciudadana como eBird, eButterfly e iNaturalist.

– Investigadores del Instituto Smithsonian de Investigaciones Tropicales (STRI), la Universidade de São Paulo (USP) y otras instituciones encontraron una oportunidad para combinar esas fotografías tomadas por ciudadanos con observaciones realizadas por científicos para comprender la evolución de un comportamiento muy particular: opiliones cuidando de sus huevos. Los resultados fueron publicados recientemente en la revista Zoological Journal of the Linnean Society.

– Los opiliones, conocidos popularmente como «arañas patonas», son arácnidos inofensivos que se parecen a las arañas, pero no se consideran arañas, ya que no producen seda ni poseen veneno. Pertenecen al grupo de los arácnidos llamado Opiliones.

– En muchas especies de la superfamilia Gonyleptoidea, el grupo con el mayor número de casos documentados de cuidado en opiliones y el foco de este estudio, el macho o la hembra cuidan de grupos de huevos (y en raras ocasiones también de las crías).

– El cuidado realizado por los machos es un comportamiento poco común entre los animales y de especial interés para los biólogos. En muchas otras especies de este grupo, las hembras depositan los huevos de forma individual en lugares escondidos del bosque, como debajo de troncos o dentro de grietas naturales.

– Estas especies carecen del cuidado que brindan los padres, un comportamiento llamado cuidado parental. En muchas especies, la presencia o ausencia de cuidado, o si el individuo que cuida es el macho o la hembra, es información desconocida para los científicos.

– Al revisar 24,000 fotografías compartidas en la plataforma de ciencia ciudadana iNaturalist, los científicos documentaron la presencia o ausencia de cuidado parental en 53 especies.

Hembra de Goniosoma roridum cuidando sus huevos en Brasil. (Foto, Glauco Machado).

– Junto con nuevas observaciones de campo y laboratorio realizadas por 19 investigadores de cinco países de América Latina, lograron obtener información sobre el cuidado parental en un total de 85 especies, ¡datos que hasta ahora eran desconocidos para la ciencia!

– «Este estudio demuestra cómo fotografiar la vida silvestre puede generar un importante avance científico. Al combinar las imágenes de iNaturalist con observaciones científicas, más que duplicamos el número de especies de opiliones para las que existía información sobre cuidado parental», afirmó Glauco Machado, profesor del Instituto de Biociencias de la Universidade de São Paulo (IB-USP), en Brasil, y autor principal del estudio.

– La información permitió construir un árbol evolutivo del cuidado parental en la superfamilia Gonyleptoidea, un grupo especialmente diverso en el Neotrópico. Los científicos descubrieron que el cuidado materno evolucionó únicamente a partir de ancestros que carecían de cuidado parental.

– El cuidado paterno, en cambio, siguió dos rutas evolutivas: evolucionó directamente a partir de especies sin cuidado parental o a partir de especies que ya presentaban cuidado materno.

– «Este trabajo reúne dos temas de gran interés: la evolución del cuidado parental y el poder de la ciencia ciudadana. También demuestra que este mismo enfoque (el uso de fotografías de iNaturalist), puede emplearse para estudiar muchos otros animales y comportamientos, mucho más allá de los opiliones», explicó Machado.

– Muchas de las personas que subieron estas fotografías probablemente no sabían que estaban documentando algo nuevo para la ciencia, una muestra de que la curiosidad puede conducir a descubrimientos extraordinarios.

– «Las personas pueden contribuir simplemente observando la naturaleza, tomando buenas fotografías desde varios ángulos y subiéndolas a plataformas como iNaturalist. Una fotografía que parece común puede documentar un comportamiento desconocido para la ciencia y ayudar a los investigadores a responder preguntas evolutivas mucho más amplias», añadió Machado.

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