Cerrar la mina a lo loco, abruptamente, en papel, no eliminó riesgos ambientales reales en terreno 

Panamá tiene que decidir, exclusivamente, con base a evidencias y no con consignas

Juan Carlos Navarro, ministro de Ambiente. (Foto, Revista LEA).

Por Eva E. Montilla, Revista LEA

– El cierre de las exposiciones en la conferencia de prensa de ayer, 13 de julio de 2026, lo hizo el ministro de Ambiente, Juan Carlos Navarro, quien compartió el análisis ambiental y los hallazgos técnicos del audito de SGS, relativo al estado actual de la mina de Donoso.

– Navarro concluyó la jornada con las siguientes  informaciones: Agradezco al ministro Moltó que dirige la comisión y al ministro Chapman por sus intervenciones. Ellos resumieron los números duros del impacto económico, fiscal y social, que ha tenido el cierre de la mina de Donoso. A mí me corresponde hablar de la tierra, de nuestras fuentes de agua y del estado ambiental real de nuestro territorio. 

– Voy a ser completamente franco con el país. No estoy aquí para suavizar realidades, ni para caerle bien a nadie, ni para defender intereses privados. Estoy aquí por mandato del presidente José Raúl Murillo, al igual que los otros dos ministros, para defender la naturaleza y defender a Panamá.

– Y defender a Panamá exige decir la verdad con base en la ciencia y los datos, por más crudos que sean. Como ustedes saben, el Estado panameño encargó a la firma suiza SGS, una de las entidades de inspección más reconocidas del planeta, una auditoría integral sobre la operación minera. 

– Este documento es público y nuestro equipo técnico en MiAmbiente lo está analizando exhaustivamente, línea por línea para conocerlo en todo el detalle que merece.

– Quiero ser enfático, la auditoría es del Estado panameño, no es de ninguna empresa, ni mucho menos de ningún partido político. ¿Qué nos dice la evidencia científica que respalda esta auditoría?

– Nos dice que la operación presenta un cumplimiento general del 87.64% de los 370 compromisos ambientales auditables, adquiridos por la empresa que administraba esta concesión. Esto significa que una mayoría de las normativas ambientales se convierten.

– Sin embargo, el documento también identifica, hallazgos, nueve fallas operativas, incluyendo deficiencias serias en las metas y los compromisos adquiridos, incluyendo la deficiencia en reforestación, que alcanzó apenas el 45.7% de lo comprometido. 

– Esto es muy serio. Algo tan importante como la reforestación no se cumplió de manera comprobable. Y hubo otros fallos o hallazgos: trescientas treinta y dos hectáreas intervenidas de más.

– Se había acordado y aprobado un desglose o desmonte de una cifra de dos mil cien hectáreas y por encima del límite permitido en la etapa de construcción se desconectaron trescientas veintidós punto veinticuatro hectáreas de más. Cito estos dos incumplimientos, pero el total son nueve.

– Yo no voy a maquillar ni a esconder ninguna de estas fallas. Adicional a estos hallazgos, de hecho, sumamos los hallazgos de incumplimientos identificados previamente, producto de la fiscalización rigurosa del seguimiento ambiental permanente al proyecto que lleva a cabo MiAmbiente en forma directa, detallada, in situ, desde que empezó la actual administración. 

– Con estos datos sobre la mesa hay una verdad sumamente compleja que tiene que ser dicha hoy y que rara vez se menciona en el debate público: cerrar la mina a lo loco, abruptamente, en papel, no eliminó los riesgos ambientales reales en el terreno. 

– Al contrario, los dejó huérfanos, sin recursos para su mitigación y sin supervisión activa. Hoy tenemos, solo para citar a un ejemplo, 38 millones de toneladas de mineral de baja y mediana ley, expuestas a la intemperie.

– El llamado Stockpile, en Donoso, sin un procesamiento, ese material acumulado generaba un altísimo riesgo de drenaje ácido de roca que estamos ahora enfrentando, es decir, un riesgo de contaminación grave.

– La gran ironía de esta crisis es que el cierre abrupto no protegió de manera inmediata el ambiente, todo lo contrario, colocó al ambiente en una posición de vulnerabilidad crítica que hoy estamos resolviendo, enfrentando de manera concreta, específica en el terreno en el sitio. 

– Y es que mientras el país desgasta sus energías debatiendo sobre esta operación minera, que hoy está cerrada, auditada y bajo la lupa del Estado, allá afuera la minería ilegal, de oro, avanza de forma silenciosa, pero destructiva en el Darién, en Veraguas, en Colón, en la propia área de Donoso y también en Coclé.

– Organizaciones criminales, muchas veces ligadas al narcotráfico, financian la contaminación y destrucción de nuestra naturaleza, pues contaminan con mercurio nuestros ríos, amenazan a nuestra población, amenazan a nuestros bosques, no pagan ni un solo centavo a nadie, regalías ni impuestos de ninguna clase y no rinden cuentas a nadie, estos truhanes y forajidos.

– Problema, por cierto, de la minería ilegal que no solo afecta a Panamá, afecta gravemente a Costa Rica, países de Mesoamérica, países de Sudamérica, la Amazonía, es un problema gravísimo.

– Si vamos a defender el medio ambiente y hablar de defender el medio ambiente panameño, tenemos que enfrentar y acabar de inmediato con la minería ilegal. Este sí es un problema inmediato que tenemos en cuenta, en frente y que tenemos nosotros en proceso para poder enfrentar y resolver. 

– Preguntarán ustedes: ¿cuáles son los siguientes pasos? En esta etapa, el Gobierno nacional no va a improvisar, como no lo ha hecho en ningún momento, con anuncios de programas apresurados, ni promesas vacías.

– Nuestro deber hoy en esta etapa es estrictamente técnico, terminar de analizar cada página de la auditoría integral y, ojo, que es una auditoría voluminosa, 15 tomos y 21 anexos, y solo los tomos tienen 1,350 páginas, con tablas técnicas complicadas, ni hablar de la cantidad de páginas que tienen los anexos. 

– Cada página está siendo analizada de manera integral, para dimensionar el verdadero tamaño del reto ambiental que heredamos. Esta no es tarea fácil, ni se está realizando de manera apresurada, ni tampoco a la ligera, ni informal.

– Con base en estos hallazgos, que ya estamos teniendo, estamos exigiendo el cumplimiento estricto de los compromisos asumidos con anterioridad por la empresa que tenía la responsabilidad en el área y que mantiene responsabilidad por el estudio del patrón de esta que está vigente y por el plan de gestión segura del sitio.

– Estamos exigiendo el cumplimiento estricto de todos los compromisos asumidos, y, además, iniciando el diseño de las alternativas de remediación y gestión técnica que lo han hecho con anterioridad. 

– Cuando ese diseño esté fundamentado en su totalidad, incluyendo las mejores prácticas internacionales, lo traeremos aquí, de frente, para someterlo al escrutinio y a la consulta de la comunidad científica, de la comunidad ambiental, de la academia y de los ciudadanos.

– Y es que si algo aprendimos del pasado, es que Panamá tiene que decidir exclusivamente con base a evidencia y no con base a consignas. Esto es lo que hará este Gobierno y lo que hará esta comisión que para ello ha nombrado y que eso nos ha encomendado el presidente José Raúl Mulino”.

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