
Por Eva E. Montilla, Revista LEA
– Con el tema “Derecho de los negocios: Una mirada jurídica a la actividad económica”, la organización inLaw, la Alianza internacional de firmas legales en Iberoamérica, la cual fue fundada en Panamá, inició hoy, 14 de mayo de 2026, en la capital panameña, la conmemoración de su XX aniversario.
– Este seminario constituyó “un espacio de análisis y actualización para profesionales, empresarios y actores del sector jurídico, interesados en los desafíos contemporáneos de la actividad económica, la fiscalidad, el arbitraje, la prevención de delitos y la inteligencia aplicada a los negocios”.
– La actividad inició con las presentaciones de Diego Cabezuela, presidente de INLAW, Alliance of Law Firms; Alina Valenzuela, rectora de la Universidad Latina de Panamá; y Gabriel Diez Montilla, presidente del Consejo Nacional de la Empresa Privada (CoNEP).
– A continuación, publicamos el discurso de Diego Cabezuela:
– “Para los que formamos inLaw Alliance, este evento de hoy es el preludio, como el aperitivo de nuestra asamblea anual presencial que celebraremos mañana.
– inLaw Alliance nació aquí mismo, en la ciudad de Panamá, en el año 2006 y, por lo tanto, cumple 20 años de edad. En 20 años el mundo ha cambiado, la abogacía ha cambiado, algunos de los más jóvenes no lo recuerden, otros lo recuerdan, si no lo han vivido.
– Algunos ni siquiera habían nacido. Algunos de los alumnos de la Universidad Latina, que están con nosotros, no habían nacido hace 20 años. El mundo ha cambiado.
– Hemos pasado 20 años de utilizar papel sellado para nuestro trabajo diario, a discutir sobre activos digitales en la nube, sobre “tokenes”, etc. Algo que no habíamos podido ni soñar hace esos 20 años.
– inLaw ha crecido geográficamente, se ha extendido a muchos más países y, sobre todo, creo que ha crecido en calidad y en cohesión. Hoy a mí me parece que podemos decir sin hacer ruidos que inLaw es un referente indiscutible en el mundo legal iberoamericano y de ello da buena cuenta de nuestra presencia presente en las redes internacionales, la presencia principal en el medio de comunicación del continente de Iberoamérica.
– Creo que hoy inLaw es una marca sinónimo de calidad, de poder hacer política, los clientes llaman a nuestras puertas.
– También estoy convencido de que la clave del éxito de inLaw, del crecimiento de estos 20 años, es la de no habernos desviado nunca de las prioridades con las que nuestros fundadores decidieron construirla en el año 2006.
– Fundamentalmente la confianza, la lealtad personal y la amistad. Tres claves que hacen de inLaw un grupo excepcional desde el punto de vista profesional y desde el punto de vista humano.
– Cuando empecé a trabajar como abogado a los 23 años, el socio director me decía que a menudo los abogados estropeábamos los negocios de los clientes. Decía que preparábamos a veces unos contratos tan buenos, tan duros, con unas cláusulas tan bien estudiadas y con tantas garantías que la contraparte se sentía agredida, se sentía intimidada. Al final las partes se enfriaban, el contrato no se firmaba y el negocio no se hacía.
– Con lo cual, gracias al magnífico trabajo jurídico del abogado, el negocio se había ido al traste. Decía que los negocios eran los negocios, que los empresarios para ganar dinero tenían que asumir riesgos, que ellos tenían un instinto especial, y que los abogados con los contratos éramos un factor secundario dentro de lo que ellos debían tener en cuenta a la hora de tomar una decisión.
– Por lo tanto, éramos un factor más, había que asumir un papel secundario y que esa era la mejor manera de ser más útiles.
– No sobreactuar, no anteponer el contrato o la legalidad de la operación que se iba a hacer con el propio contenido económico que nuestro empresario, nuestro cliente decidía asumir. Yo creo que tenía toda la razón. Lo que pasa es que las cosas han cambiado mucho.
– Ha pasado mucho tiempo. Ahora los empresarios, especialmente en Europa, que es lógicamente la parte del mundo que mejor conozco, se mueven en un escenario que ha sido más complejo. Tenemos unos organismos reguladores que lo ven y supervisan todo, una especie de gran hermano de la actividad económica, del mundo económico.
– Tenemos unas administraciones públicas cada vez más invasivas. Hace unos días leí, a pesar de que no tenga que ver con los negocios, que tanto Suiza como China están utilizando ya drones para poner multas de tráfico.
– Los drones te salen desde el aire, te ponen una multa, te sacan una fotografía y te envían por cargo electrónico la multa a tu domicilio.
– Es decir, la invasividad de las administraciones públicas hubiera sido imposible imaginarla hace 10, 20, 30 años. Pero, además, tenemos un derecho penal extremadamente invasivo, que poco a poco se va apoderando de la actividad económica, criminalizando todo, maniatando a las personas políticas y convirtiéndolas, como menos que en unos agentes del orden, en virtud del mecanismo de la responsabilidad penal de las personas políticas.
– Además tenemos también una fiscalidad muchísimo más exigente con los instrumentos de control que nadie hubiera podido imaginar tampoco hace un par de décadas.
– La llegada de la inteligencia artificial y el vuelco sin precedentes que supone la forma de comercio del mercado, ha añadido, lógicamente, un factor más nuevo que trastoca los esquemas tradicionales de la toma de decisiones empresariales.
– Ahora, para hacer negocios, el empresario tiene que ir de la mano del abogado, tiene que adelantarse a los acontecimientos y tiene que tener mucho cuidado de no pisar ninguna mina.
– Nosotros los abogados tenemos que estar a la altura de ese reto, con responsabilidad, con confianza, con esa herramienta enorme que es el derecho. Una economía compleja, con reglas duras y sin contemplaciones y unos tribunales y cortes de arbitraje por los cuales tenemos que conducir con prudencia y con firmeza a nuestros clientes en sus conflictos.
– El arbitraje, por ejemplo, ha pasado de ser un recurso de grandes multinacionales, que no lo hubiera sido hace 20 o 25 años, a ser la vía lógica para cualquiera que abandone su tiempo.
– El arbitraje es como una especie de justicia a medida, una justicia experta, rápida, con mucho menos formalismo que los tribunales y además en algunos países que tienen grandes problemas para poder garantizar u ofrecer imparcialidad a sus tribunales, es la vía de que todo aquel que quiere o que se está pensando en invertir en su país, puede invertir de verdad.
– Puede abordar grandes contratos, grandes operaciones sin tener la zozobra de que en caso de conflicto pueda haberse sometido a una decisión de tribunales que no son confiables, como todos sabemos, en algunos países de la América.
– Nadie quiere hacer negocios con empresas desorganizadas, con empresas que no tienen un código antisoborno, que no tienen un canal de denuncias, con empresas que funcionan, que dan buenas condiciones económicas, ofrecen buenos precios, económicamente, planteen operaciones que puedan parecer rentables, el mercado, los socios de negocios y los clientes les van dando la espalda.
– Nosotros desde Europa, donde el compliance llegó un poquito antes que a Iberoamérica y empezamos a andar también este camino hace un poquito más que ustedes, estamos viendo con verdadera atención y con evidente dosis de admiración su despertar desde los países iberoamericanos.
– Compliance es una materia que hay que tener muy presente, hay que conocerla bien y, como abogados, tenemos que estar ahí con nuestros clientes, evitando que el curso, por simple imprudencia, por no tener los controles necesarios para detectar la procedencia de un dinero en una operación, puedan ser envueltos en una causa penal o en una causa administrativa con consecuencias devastadoras para su compañía.
– La inteligencia artificial es una auténtica revolución. Los robots ya están aquí. Hay debates abiertos, fascinantes sobre los robots, sobre si se debe reconocer o no, por ejemplo, la capacidad jurídica a los robots, a los robots con fuente propia, a esos que interactúan o que son capaces de aprender por invitación de los seres humanos, se habla de darles una personalidad electrónica.
– Esto puede sonar a futurible, pero cuando se empezó a hablar de la responsabilidad jurídica, también muchos decían que esto es un futurible, esto no pasaba nunca.
– El tema del debate de la personalidad jurídica, personalidad electrónica de los robots, está sobre la mesa, no es un tema de futuro de películas, está sobre la mesa, lo tenemos en un horizonte muy cercano.
– ¿Qué nos deparará en el futuro? ¿Podremos contratar con un robot? ¿Podremos hacer un requerimiento natural? ¿Esperar que cumpla sus compromisos? ¿Podrá un robot tener una puerta corriente? ¿Ser titular de bienes y muebles? ¿Habrá robots abogados? ¿Tenemos que enfrentarnos a un tribunal a un abogado de robots?
– En Europa ya sacamos un reglamento de inteligencia artificial. En Europa es que siempre estamos regulándolo todo, pero cuando sale algo, lo primero que hacemos es sacar la nueva jurídica.
– Es un reglamento que está bien, que de alguna manera tiene la valentía de hacer frente a los primeros problemas que está planteando la inteligencia artificial, pero es una iniciativa absolutamente minúscula comparada con la enormidad de lo que se previene y la profunda transformación que se empezará a producir en los próximos años como consecuencia de la inteligencia artificial”.
Participación de la academia
– En su intervención, Alina Valenzuela señaló:
– “Estoy segura de que este va a ser un espacio muy enriquecedor, donde vamos a analizar las oportunidades que tenemos en el país, los retos que tenemos por delante, cómo poder aprovecharlos de la mejor manera, vinculando al sector empresarial y el apoyo que nos brindan los juristas.
– De la misma manera, como siempre les digo en todas mis intervenciones, la vinculación de la academia en estos espacios, con los sectores productivos, empresariales, es sumamente importante para el progreso de nuestro país y de nuestra región.
Así que agradezco nuevamente a quienes han hecho posible este espacio, este encuentro, y espero que sea de provecho para todos ustedes”.

Reflexión preparación continua
– Gabriel Diez Montilla, por su parte, puntualizó:
– “Quiero invitarlos a una reflexión. Cuenta la leyenda que aquí en Panamá hubo un abogado muy famoso, una persona muy respetada, que se llamaba Harmodio Arias. Un día llegó un señor y le puso al frente un contrato, él agarró el contrato, lo leyó, dos páginas, se tomó cinco minutos, agarró una pluma, puso una coma, se lo devolvió, y le dijo: son mil dólares.
– Y el cliente le dijo: ¿Cómo es eso doctor? Te tomó cinco minutos esta lectura, tú solamente pusiste una coma, tú no cambiaste nada.
– Arias le dijo: ok, te voy a desglosar la factura. Poner la coma, un dólar. Saber dónde poner la coma, 999 dólares. La factura son mil dólares.
– Eso lo traigo a la relación de hoy porque Diego hizo mención de dos cosas para mí muy importantes. La primera, la inteligencia artificial.
– La inteligencia artificial creo que va un poco más allá de los robots. Y a mí en lo particular, como colega, me preocupa la enorme cantidad de gente que hoy cree que son abogados y que pueden poner las comas porque la inteligencia artificial, supuestamente, les dice dónde ponerlas.
– Lo que auguro, lo que veo a futuro, es que va a haber una enorme cantidad de personas representándose como si fuesen profesionales del derecho, sin necesariamente tener la formación y mucho menos la acreditación para ser abogados.
– Eso, ¿a dónde me lleva? Al punto donde Diego habló antes o después que habló de compliance. Y lo digo porque hoy en día usted entra en internet, hace una búsqueda, usted compra una sociedad, por ejemplo, voy a utilizar la jurisdicción de Delaware, la compra online, se lo mandan por un courier, usted puede redactar todos los poderes, todas las previsiones que quiera, lo pone allí, la inteligencia artificial le dice cómo hacerlo, lo incluye y eso es lo que hoy todos ustedes hacen.
– Hoy y hace 20 años cobraban N cantidad de dólares por hacer eso y no había internet para comprarlo, pero tenían que redactar, tenían que buscar. Hoy en día usted pide al internet o a la inteligencia artificial, para ser preciso, el borrador de un contrato de compra-venta y se lo da con 20 opciones diferentes.
– Y si usted quiere pagar CLAWD y paga 200 dólares al mes, que es una cifra inferior al retail de cualquiera de ustedes, CLAWD Pro X les da todos los análisis comparativos de leyes, de procesos, de regulaciones, de qué tiene que hacer, qué no debe hacer, inclusive análisis de jurisprudencia.
– Entonces, ¿dónde va la carrera? ¿A dónde va la profesión? ¿A dónde vamos a estar como profesionales en 20 años? Pues, en saber dónde se pone la coma. Y por eso es que estos congresos, estos debates, estas ideas, la preparación continua es importante.
– Nosotros no le ponemos atención a eso y por eso me complace tener a alguien como Alina que participa en todos estos foros de formación profesional y de pensamiento crítico y preparación continua, donde nosotros tenemos que saber siempre dónde poner la coma.
– Mi invitación a ustedes es que busquemos cómo podemos adelantarnos a eso, porque si no, les garantizo que, en un tiempo no muy lejano va a haber muchas menos firmas de abogados y más abogados trabajando desde sus casas, porque no necesitan la rigidez, la estructura o el soporte que les puede dar una firma grande, global, regional, nacional, con presencia en diferentes prácticas.
– Porque va a ser más rentable trabajar desde la casa con CLAWD Pro, tres pantallas, dos impresoras y dos secretarias para hacer sobres y mandarlos por courier.
– Así que esa es mi contribución. Sigo el derecho hasta el día de hoy, todavía soy miembro del BAR de Nueva York, todavía pago allá, voy de vez en cuando, me reúno con colegas míos de aquellos días.
– El compliance les quita tiempo, pero lo que más les quita hoy no es el pro bono, es el aprendizaje continuo, el CD, eso los mantiene al borde de lo que es la profesión, adelante de la curva y eso les permite seguir siendo competitivos.
– No perdamos eso de la mente, exijamos que nuestras autoridades quieran y hagan que haya aprendizaje continuo y, sobre todo, que sean estrictos en las certificaciones para ser idóneos en la profesión”.
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