Reveló McKinsey: Uno de los principales activos de América Latina, riqueza en minerales críticos

El análisis en mención destacó oportunidades en cadenas de suministro, minerales críticos y atracción de inversión en la región. (Foto, McKinsey Global Institute).

Colaboración del McKinsey Global Institute 

– Tal y como lo reveló un reciente análisis del McKinsey Global Institute, América Latina enfrenta una paradoja en el nuevo mapa económico global: aunque su participación en las llamadas “arenas” de alto crecimiento —como inteligencia artificial, electrificación, biotecnología y manufactura avanzada— sigue siendo limitada, su potencial para beneficiarse de estas industrias es significativo.

– Estas “arenas”, que han liderado el crecimiento en capitalización de mercado, ingresos e inversión a nivel global entre 2022 y 2025, están hoy dominadas por Estados Unidos y China, que concentran cerca del 90% de su valor.

– En contraste, América Latina representa apenas alrededor del 1% de los ingresos globales en estos sectores.

– Sin embargo, el informe subrayó que la oportunidad para la región no necesariamente pasa por liderar estas industrias, sino por integrarse estratégicamente a sus cadenas de valor, atraer inversión extranjera directa y acelerar la adopción tecnológica en sectores productivos.

Recursos clave para la transición energética y digital

– Uno de los principales activos de América Latina es su riqueza en minerales críticos. La región concentra cerca del 70% de las reservas globales de litio y alrededor del 33% del cobre, insumos fundamentales para industrias como vehículos eléctricos, baterías, semiconductores y centros de datos.

– Este posicionamiento la convierte en un actor relevante en la transición energética y en el desarrollo de tecnologías digitales, con potencial para capturar mayor valor en las cadenas globales.

Más inversión en un mundo multipolar

– El estudio también destacó que, en un contexto de creciente fragmentación geopolítica, América Latina mantiene una posición relativamente estable y neutral, lo que favorece la llegada de inversión extranjera.

– Entre 2018 y 2025, los anuncios de inversión en la región crecieron de 379 mil millones a 541 mil millones de dólares.

– Este entorno abre oportunidades para que los países latinoamericanos fortalezcan sectores como manufactura avanzada, servicios digitales e infraestructura tecnológica.

Transformación productiva y social

– Más allá de la tecnología, las nuevas arenas tendrán efectos en sectores tradicionales como la minería, la agricultura y la manufactura, impulsando mejoras en productividad.

– Asimismo, podrían transformar la vida cotidiana de las personas mediante avances en salud, digitalización y movilidad.

Una oportunidad también para economías de servicios

– Aunque el informe no analizó países específicos, sus conclusiones son relevantes para economías de servicios y plataformas logísticas en la región, que pueden beneficiarse de la reconfiguración de las cadenas globales, el crecimiento del comercio digital y la demanda por infraestructura y conectividad.

– En este contexto, el desafío para América Latina será traducir estas tendencias en crecimiento sostenible, mediante políticas que impulsen la inversión, la innovación y la integración a los nuevos motores de la economía global.

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