
Por Robert K. Fernández
– Para complementar la acción de un verbo, adverbio o adjetivo, tenemos en español un término, el adverbio, cuya función es, precisamente, esa. Además de los adverbios normales con que precisa el idioma español el gerundio o aditamento a veces se emplea como adverbio, adjetivo o verbo. Sin embargo, las dos últimas funciones no son factibles en la lengua española.
– Al gerundio se le han endosado otras funciones verdaderamente repudiables, que ya se han mencionado, y que no tienen explicación objetiva. Si se analiza el origen del aditamento, se determinará que tiene características comparables con el adverbio y que se le llama derivado verbal, porque lleva el significado del verbo del cual se deriva: comiendo, de comer; amando, de amar; habiendo luchado, de haber luchado; habiendo llegado, de haber llegado.
– Pero no es un verbo porque no sufre accidentes de número, persona, tiempo y modo. Ninguno de estos se puede aplicar al aditamento.
– Sin lugar a dudas, el gerundio español o aditamento tiene una verdadera función adverbial. Para probar esta aseveración solo se necesita observar el comportamiento del gerundio en la oración. Generalmente, su presencia en la estructura oracional ejerce un poder semántico sobre el verbo, al que siempre modifica.
– En español tenemos el gerundio simple, terminado en ando e iendo, y el compuesto, habiendo comido. El simple es la forma más usada por los hispanohablantes y siempre indica una acción simultánea o anterior al expresado por el verbo principal de la oración. El compuesto señala siempre una acción anterior: Habiendo comido en demasía, se fue a nadar.
– Veamos algunos ejemplos del gerundio simple: Corriendo rápidamente, Pedro llegó a tiempo a la escuela. Para comprobar si es un adverbio, solo basta preguntarse ¿Cómo llegó Pedro a la escuela? Corriendo rápidamente. La acción de correr es anterior a la de llegar.
– También en la simultaneidad, cuyas acciones realiza el sujeto a la vez, el aditamento actúa como adverbio: “Come viendo la televisión”. ¿Cómo come? Viendo la televisión. “Juan llegó llorando”. ¿Cómo llegó Juan? Llorando.
Decir que el gerundio es una categoría verbal no ayuda a esclarecer el verdadero origen del aditamento porque, como ya se ha dicho, no tiene valor verbal por las razones apuntadas anteriormente. Cabría denominarlo derivado verbal porque de él proviene.
– También es importante desechar la afirmación de que indica una anterioridad inmediata: “Salió de la oficina tirando la puerta”. Ya se ha dicho que la anterioridad inmediata no puede expresarse con una acción de gerundio porque será siempre posterior.
– En realidad, el gerundio debe emplearse contundentemente como adverbio de modo. Veamos algunos ejemplos: Llegaremos al río caminando. Escuchaba poniendo toda la atención en sus palabras. Camina mirando de frente. Baila cantando. Juan llegó cantando. ¿Cómo llegaremos? Caminando. ¿Cómo escuchaba? Poniendo toda la atención en sus palabras. ¿Cómo camina? Mirando de frente. ¿Cómo baila? Cantando. ¿Cómo llegó Juan? Llorando.
– Los gramáticos han clasificado de la siguiente manera los gerundios:
– Durativo: La lluvia sigue cayendo persistentemente. Continuará lloviendo hasta quién sabe cuándo.
– Simultáneo: Haciendo trabajos de campo, los investigadores descubrieron que la distribución de la pobreza no era lo que se creía. Mientras trabajaban en el campo descubrieron que…
– De pie de foto: Los miembros de la Corte firmando el acuerdo. Este es un empleo adjetivo, muy censurado por los gramáticos. Muy bien pudieron haber escrito: Los miembros de la Corte firman el acuerdo.
– Modal: El hombre prehistórico sobrevivió cazando y pescando. ¿Cómo sobrevivió? Cazando y pescando. Son adverbios de modo.
– Anterior: Acercándose al profesor, le murmuró algo. Abriendo desmesuradamente los ojos, pudo ver el cuadro. Los gerundios son inconclusos, porque primero tiene que acercarse, estar cerca del profesor y decir algo. La acción de acercarse no ha terminado.
– En el otro caso, no ha terminado de abrir los ojos cuando pudo ver el cuadro. En los dos casos se debió escribir: Se acercó al profesor y le murmuró algo. Abrió desmesuradamente los ojos y vio el cuadro.
– Causal: El camionero frenó, viendo que la curva era peligrosa. Claro que la curva peligrosa es una causa que provocó el frenazo. Es una acción anterior.
– Simple: El hombre estaba cantando. Juan irá hasta la playa corriendo.
– Compuesto: Habiendo tomado mucha agua, sintió dolores estomacales.
– De perífrasis: Está comiendo. Sigue lloviendo. Perífrasis es la combinación de un verbo en forma personal y un gerundio, infinitivo o participio.
– Adjunto o predicativo: La vi robando mangos en el mercado. ¿Adjunto a qué? Este modo de usar el aditamento solo sirve para confundir más al lector: ¿Quién robaba mangos, ella o yo?
– Absoluto o externo: Teniendo en cuenta los jurados las pruebas contundentes, hallaron culpable al acusado.
– Partitivo: Aunque se afirma que no es incorrecto, no resulta elegante: Había veinte personas en el barco, siendo quince de ellas niños. Como quiera, no resulta elegante: Había veinte personas en el barco, de las cuales quince eran niños.
– De ubicación: A según los gramáticos, a veces indica ubicación u orientación en el espacio: El salón de bailes queda bajando al final de la calle. Hay un lavaautos bajando la calle a mano izquierda.
– Esta manera de indicar ubicación no resulta nada agradable ni artístico en español. Se puede ubicar un lugar así: El salón de bailes queda al final de la calle. Hay un lavaautos al final de la calle, a la mano derecha.
– No importa la clasificación de los gerundios, sino como lo emplean quienes deben velar por su buen uso. Lo importante es que se emplee como adverbio y que su acción sea anterior, simultánea y compatible con el verbo principal de la oración: “Hacen referencia a la disponibilidad de contenidos mediante el uso de la tecnología, pudiendo contribuir al plagio”.
– Según el Diccionario de la Real Academia de la Lengua, el plagio consiste en «copiar en lo sustancial obras ajenas, dándolas como propias«. Estos dos gerundios de posterioridad pueden corregirse así: “…mediante la tecnología y pueden contribuir…” “…en lo sustancial obras ajenas y darlas como propias”.
– Los escritores de artículos que aparecen en “Google” no escatiman esfuerzos para utilizar los gerundios como les parezca bien. Al describir el río Danubio, dicen: Naciendo en Alemania, fluye hacia el sureste hasta desembocar en el Mar Negro, constituyéndose en una de las principales vías navegables de Europa y una fuente esencial de agua potable para millones de personas.
– Así no se les puede pedir a los hablantes del español que empleen adecuadamente este aditamento. En realidad, el río nace en Alemania… y se constituye en una de las principales vías…
– El galardón del Clásico Mundial de Béisbol pasó por Tocumen tras la histórica coronación de Venezuela, generando gran interés entre viajeros y fanáticos. Hay que ver la falta de imaginación de los redactores de los medios. “El galardón del Clásico Mundial de Béisbol pasó por Tocumen y generó gran interés entre viajeros y fanáticos.
– Por lo general emplean un gerundio de posterioridad para unir dos oraciones: El galardón del Clásico Mundial de Béisbol pasó por Tocumen y generó gran interés entre viajeros y fanáticos.
– A veces los periodistas no emplean el gerundio porque no lo creen necesario: “La doctora se acercó y dijo: ‘Tiene síndrome de Down’. No se le ocurrió decir “La doctora, acercándose, dijo…”
– Quiérase o no, el gerundio no deja de ser parte fascinante del lenguaje, pero se debe emplear de manera adecuada para cumplir con su función de adverbio de modo.
– Hay que tratar de evitar que el gerundio se escape de la boca o que se escriba cuando menos se piense. Muchas veces resulta incontenible, pero su uso es postergable, no es necesario para redactar oraciones con sentido. Debe recordarse que el verbo es la palabra por excelencia de la lengua española.
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