
Por Robert K. Fernández
– La lengua, de acuerdo con el Diccionario de la Real Academia Española, es un sistema de comunicación humana que, generalmente, cuenta con una escritura. Sirve para comunicarnos, concretamente, a través del habla, la facultad que tienen los individuos para expresarse por medio de la palabra.
– Si se sigue pervirtiendo el lenguaje, se atentará contra la dignidad de la sociedad y contra su unidad.
– El idioma no es solo una herramienta de comunicación, sino un elemento de cohesión cultural, política y social en un ecosistema mediático cada vez más fragmentado, dice la conclusión del Congreso de Editores CELAC-CE, Alcalá de Henares, España, 2026.
– Como elemento de cohesión cultural, política y social, les corresponde a los responsables de los medios escritos, radiales y televisivos ser los garantes de una lengua límpida y saludable para los millones de hablantes de cada idioma europeo y latinoamericano que se nutren de la savia, que les ofrecen diariamente, y de la cual ellos, como las células de las plantas, toman las sustancias que necesitan para nutrirse.
– Entre sus objetivos, las organizaciones de medios deberían difundir el uso adecuado de los idiomas de los países que forman parte de ellas para evitar los desórdenes gramáticos que abundan, sin duda, en los medios de comunicación de esas naciones.
– En un ecosistema lingüístico cada vez más fragmentado, se recuerda el deber y la obligación de los periodistas, sobre todo a los estudiados (y a los que se hacen pasar por tales sin preparación alguna), que siempre deben usar el idioma con corrección, precisión y respeto, y que una exigencia de la profesión es defenderlo eternamente.
– Pero, a pesar de todas las miles de publicaciones que brindan consejos sobre redacción adecuada y ortografía, destinados a mejorar la actuación y la competencia filológica de los hacederos de lengua mediáticos, los responsables de ofrecer informaciones al público no cesan de cometer desatinos.
– Supuestamente, deben conducir a sus lectores por el buen camino, ya que estos creen en los periodistas como maestros de la enseñanza de la lengua.
– En ese sentido, el Consultorio Ético de la Fundación Gabo, en 1999, presentó una encuesta de la Sociedad de Editores de Periódicos de EE. UU. sobre el problema de pérdida de credibilidad y de circulación de estos medios y quedó sorprendido, según publicación en Google, sobre las respuestas de los encuestados.
– De acuerdo con ellos, los problemas estribaban en errores de sintaxis y de ortografía que se observaban en los periódicos.
– Siempre se dan estos dos problemas en los medios de comunicación, en los cuales se pone de manifiesto que a los profesionales no les interesa el futuro del idioma que les sirve de sustento económico diariamente.
– Las palabras, conforme al Congreso CELAC-VE, son el instrumento de trabajo de los periodistas y se espera que ellos demuestren habilidades y conocimientos en su empleo.
– Señala también que ocurre igual con otros profesionales, como el abogado, que debe ser experto en leyes, o el cirujano, que debe conocer el organismo humano y tener habilidad con el bisturí: los periodistas deben conservar el español, ya que es la segunda lengua materna más hablada en el mundo.
– Una sociedad no puede lograr una comunicación normal y eficaz, si el idioma sufre deterioros que pueden evitarse cuando los usuarios de él no lo emplean de manera adecuada; por lo tanto, los periodistas deben emplear el español con corrección, por lo que se impone el conocimiento, el respeto y la defensa de él para consolidar la unidad lingüística.
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