
Por Robert K. Fernández
– Muchas veces aprendemos a emplear vocablos de manera desatinada copiándolos de personas que los usan desatinadamente. Generalmente, se trata de “profesionales” de los medios de comunicación que muchas veces no tienen formación lingüística o no se preocupan por prepararse para enfrentar sus labores diarias.
– El profesor y periodista granadino Gonzalo Martín Vivaldi, afirma en la Introducción de su libro Curso de Redacción que todo en la vida es norma. “Desde el hombre hasta el mineral, todo lo que existe está sometido a un orden. La anarquía no conduce a nada: esteriliza”. Por esa razón es importante seguir las normas académicas para mantener vivo y con orgullo nuestro idioma español.
– “El hombre vulgar, carente de originalidad expresiva, se atiene a las fórmulas elaboradas en su comunidad lingüística y tiende a perpetuarlas”, afirma Samuel Gili y Gaya en su libro Curso superior de sintaxis española.
– Tiene razón el gramático español, pues los expositores de la lengua de algunos medios de comunicación tienden a perpetuar cuantas palabras sápidas encuentren para complementar sus noticias o mensajes publicitarios.
– Son tantos los vocablos mal empleados que ahora forman parte del acervo lingüístico de los nuevos escritores y, asimismo, los incautos lectores comienzan a apropiarse de ellos, los hacen suyos como parte de sus estructuras mentales.
– Un vocablo que se repite, día a día, es escaso (de escasez), del cual se ha hecho referencias anteriormente: “El ejército israelí informó hace escasas horas que desplegó sus fuerzas…”, dijo una periodista de un programa en “YouTube” al referirse al conflicto en el Medio Oriente.
– “Hace escasos momentos se inició la conferencia de prensa”, dice otro colega en Panamá. Escaso es un adjetivo que se emplea para describir algo poco abundante, insuficiente o limitado. Se debe emplear frases como “hace pocos minutos” o “hace un instante” o “hace unas horas”. Sí se puede decir “recursos escasos”, “a escasos pasos” o “escasos alimentos, agua escasa, salario escaso y todo lo que sea escaso.
– Cuando un periodista o un publicista usan la palabra escasez no tienen idea de que se trata de un concepto que significa limitado en cantidad o en disponibilidad, no que las horas escasean o no están disponibles.
– Esas y otras palabras que profieren los comunicadores sin analizar sus significados son parte de una carrera anti-lingüística, cada vez más intensa para destruir el idioma español.
– Así, los difusores de los medios de comunicación, sobre todo, emplean otra palabra, insistentemente, sin percatarse de su verdadero significado. Por ejemplo, la palabra prístino, que significa primigenio u original, es decir, no se refiere en nada a claridad o limpieza.
– Han cambiado el significado así: El acusado afirmó que fue prístino en el uso de los fondos. Prístino es un adjetivo culto que se atribuye a algo cuya naturaleza o estado es inmaculado, original.
– Otro uso inadecuado es el de la preposición por: los salarios a pagar (por pagar), cuyo uso denota causa o motivo: “traicionó al jefe por dinero; tiempo aproximado (por la mañana), agente de pasiva (escrito por Ana), etc.
– Pero su uso más inapropiado es reemplazarlo por la preposición “a”: “Conquistaron la ciudad a la fuerza” por “Conquistaron la ciudad por la fuerza”. También: “La medida a tomar será desastrosa”, por “La medida portomar será desastrosa”.
– También se comete el error de omitir la preposición de antes de la conjunción que cuando la oración la requiera: “La convencí que viniera a la conferencia”, en vez de “La convencí de que viniera a…” “Le preocupa el hecho que los muchachos no lleguen a tiempo al partido”, por “Le preocupa el hecho de que los muchachos…”
– Además, es muy dada la mala pronunciación del verbo alinear, que nunca lleva tilde en la vocal i, por lo que es inapropiado escribir o pronunciar alínea o alíneas. La palabra alineas se divide en cuatro sílabas: a-li-ne-as. Su sílaba tónica recae en la sílaba ne, y es una palabra llana o grave.
– También se confunden accesible y asequible. Hace días se escuchaba a una reportera de televisión hablar de precios bastantes accesibles en el Merca Panamá. Ella confundió el significado de asequible, que se puede conseguir, adquirir o pagar, con accesible, que significa algo o alguien al que se puede llegar, entrar o atender fácilmente. Así que Ud. puede comprar productos a precios asequibles en Merca Panamá.
– A veces se quiere decir que en una noticia una acción que ocurre en todo el país y se emplea la frase a nivel nacional: “La medida fue tomada a nivel nacional”. “La educación a nivel nacional es pésima”. Y así en todos los usos dicen a nivel nacional cuando quieren referirse al país.
– “La medida fue tomada en el país”. “La educación en el país es pésima”. Según el Diccionario pan-hispánico de dudas, nivel significa “altura”, y en un significado figurado, “categoría” o “rango”. Nos referimos a un “plan nacional” no a “un plan a nivel nacional”.
– “Nivel nacional” es una frase inútil, insípida que no ayuda a desarrollar el lenguaje periodístico. Podemos decir que “La decisión se tomará a nivel del Gabinete”. Bueno, no es recomendable emplearla cuando tratamos de nivelar todo el país, es un sinsentido.
– Y dice Gonzalo Martín Vivaldi que el que pretenda escribir sin someterse a regla alguna, sin estudio previo, tiene un grave inconveniente: la lentitud. Son muchos los conceptos que los comunicadores emplean erróneamente, lo que suele confundir a los usuarios de los periódicos, televisoras, radioemisoras y otros medios.
– Por eso es fundamental que existan una Academia o autoridades que se encarguen de limpiar, fijar y dar esplendor a la lengua española que hoy sufre no solo altibajos de parte de quienes la usan, sino de parte de algunos políticos que despotrican siempre contra ella.
– Las Academias de todo el mundo hispanohablante deben aunar esfuerzos para encontrar la manera de que los medios de comunicación del mundo empleen de forma adecuada el idioma español, sobre todo en sus traducciones. No se pide que intervengan en la labor de los escritores foráneos, pero sí que los aconsejen sobre los usos adecuados de la lengua española.
– El rigor científico de la Academia y las autoridades es un factor decisivo en la conservación de la lengua. No debemos pensar que no necesitamos semáforos para dirigir el tránsito normal de la lengua. El único país que no cuenta con semáforos es Bután, del Himalaya, pero tiene agentes ubicados exclusivamente en cruces para normalizar el tránsito vehicular.
– Así, durante cientos de años las autoridades de la lengua han sido esos semáforos que tanto necesitamos para despejarles el camino a los hablantes. Se requiere de los doctos consejos de las autoridades del idioma, pues el objetivo primordial de ellos es fomentar la unidad idiomática en los diversos territorios hispanohablantes.
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