
(Foto, Ana Endara).
Colaboración del Instituto Smithsonian de Investigaciones Tropicales
– Desde el 2009, nadie ha visto una rana dorada panameña en estado silvestre. Estas ranas de color amarillo brillante desaparecieron por completo cuando en el 2004 la quitridiomicosis, una enfermedad fúngica que afecta a los anfibios se extendió por Panamá y llegó a El Valle de Antón, el último bastión de las ranas doradas.
– Los investigadores del Instituto Smithsonian predijeron este declive basándose en el patrón de propagación de la enfermedad.
– El Instituto Smithsonian de Investigaciones Tropicales (STRI) y el Instituto Nacional de Biología de la Conservación y Zoológico Smithsonian (NZCBI) se unieron al Zoológico Cheyenne Mountain y al Zoológico New England para crear el Proyecto de Rescate y Conservación de Anfibios de Panamá (PARC), con el fin de proteger a los anfibios en mayor riesgo de extinción.
– Tras criar con éxito ranas doradas y otras especies bajo cuidado humano, el proyecto ha comenzado a liberar ranas para comprender la ciencia de la reintroducción de estos animales en peligro.
– “Proporcionamos cuidados a algunas de las especies de anfibios más amenazadas de Panamá, y ahora estamos entrando en una nueva fase de nuestro trabajo para estudiar la ciencia de la reintroducción en el medio natural”, afirmó Roberto Ibáñez, científico del STRI y director del Proyecto de Rescate y Conservación de Anfibios de Panamá.
– La rana dorada (Atelopus zeteki) es endémica de Panamá y solo se encontraba cerca de arroyos de corriente rápida que fluyen desde la región montañosa de Panamá Central. La quitridiomicosis está causada por un hongo llamado Batrachochytrium dendrobatidis o Bd, que se cree llegó por primera vez a la parte baja de Centroamérica a finales de la década de 1980. El hongo, que infecta la piel de las ranas, altera su equilibrio electrolítico y les provoca la muerte. Las esporas del hongo pueden nadar en el agua y adherirse a otros animales salvajes e incluso a los zapatos de las personas.
– Dado que la enfermedad sigue presente en muchas otras zonas de Panamá, el ensayo de liberación ofrece la oportunidad de comprender cómo las ranas pasan del cuidado humano a la vida silvestre.
– La Secretaría Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación de Panamá (SENACYT) financió al investigador Oliver Granucci, que participó en la liberación, acompañando a Ibañez, al gerente del programa del PARC, Jorge Guerrel, y al técnico de investigación Orlando Garcés.

– Liberaron 100 ranas doradas en recintos de liberación gradual, conocidos como mesocosmos, y volvieron para supervisarlas después de la liberación. Las ranas pasaron inicialmente 12 semanas en los mesocosmos, y alrededor del 70% de los animales murieron de quitridiomicosis.
– Aunque esa cifra puede parecer elevada, los datos recopilados de las ranas fallecidas se utilizarán para comprender la dinámica de la enfermedad y cómo los animales recuperan la toxicidad de su piel después de consumir una dieta silvestre. Muchas de las ranas restantes fueron liberadas por completo tras el ensayo de 12 semanas.
– “Estos datos cruciales servirán de base para nuestra estrategia de conservación en el futuro”, afirmó Brian Gratwicke, biólogo conservacionista del NZCBI.
– Añadió: “Nuestros modelos anteriores sugerían que podríamos seleccionar lugares de liberación que fueran refugios climáticos, es decir, lugares adecuados para las ranas, pero demasiado cálidos para el hongo”.
– “Nuestras observaciones aquí demuestran que podemos mantener a las ranas durante largos periodos en mesocosmos, -dijo- y si descubrimos indicios de que recuperan las toxinas de su piel, esa será una información importante a la hora de llevar a cabo nuestros ensayos de liberación en otros lugares con un clima más favorable”.
– Antes del proyecto de liberación de la rana dorada, en el 2025 se liberaron otras tres especies en el marco de la Iniciativa de Investigación de Anfibios Tropicales (TARI) del Smithsonian.
– Entre ellas se encontraban la rana coronada (Tripion spinosus), la rana cohete de Pratt (Colostethus pratti) y la rana hoja lemur (Agalychnis lemur).
– Las pruebas de liberación han superado las expectativas de los investigadores, con una excelente supervivencia de las ranas hoja lemur, mientras que el monitoreo acústico pasivo indica que las ranas coronadas y las ranas cohete de Pratt también están sobreviviendo.
– TARI es una colaboración entre la Alianza para la Supervivencia de los Anfibios, el Centro Jambatu de Investigación y Conservación de Anfibios, FUDECI, el Proyecto de Rescate y Conservación de Anfibios de Panamá, Parque Explora, NZCBI, la iniciativa Vida en un Planeta Sostenible (LSP) del Smithsonian y STRI. Este trabajo es posible gracias al Bezos Earth Fund.

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