Guayacán y roble, más allá de la belleza de sus flores

– Un guayacán en todo su esplendor, en una avenida del corregimiento de Betania, en la ciudad de Panamá. (Foto, Revista LEA).

Por Eva E. Montilla, Revista LEA

– Los guayacanes y los robles se han constituido en las alertas de la llegada de la estación seca a Panamá y a otros países del mundo, de la manera más llamativa y por conllevar alegría a la vista de las personas: sus flores amarillas y rosadas.

– Desde enero observamos, paulatinamente, la metamorfosis de parte de la copa de estos árboles que se convierte totalmente en un manto amarillo, en el caso de los guayacanes, y en rosado, de una de las especies de roble común en Panamá.

– Estos dos tipos de árboles, más allá de la belleza de sus flores, las cuales al caer crean una capa sobre el suelo similar a una alfombra, son componentes importantes de la vitalidad del medioambiente, tanto en la preservación de los suelos como en la alimentación de aves.

– En el tema del suelo los guayacanes impiden la erosión, especialmente en las áreas áridas, como en el trópico en que habitamos; las flores se constituyen en el alimento ideal de varias aves y otros animales que hacen tareas de polinización, al tiempo que sus ramas se convierten en los lugares ideales para los nidos de pájaros.

– Por supuesto que ayudan en la purificación del aire y su madera, por su resistencia, es apreciada en la industria naval y en la farmacéutica, así como en la artesanía y en la fabricación de diversos objetos.  Aunque a lo largo del país los veamos, es una especie a la que debemos cuidar para que no se extinga.

– Los robles son reconocidos por sus aportes en la purificación del ambiente; por la acogida que sus ramas ofrecen a las aves para anidar; y sus frutos, también conocidos como bellotas, son los alimentos preferidos de algunos mamíferos (como el cerdo) y de pájaros.

– En las ciudades, en las poblaciones más pequeñas e incluso en los bosques, la sombra de un roble se erige como un gran paraguas que protege contra los rayos del sol y el intenso calor.

– Su madera es muy buscada para la confección de mobiliario, suelos de viviendas y otros artículos, debido a su dureza. También esta especie arbórea enfrenta su posible extinción. 

Este roble rosado se encuentra en una de las filas de su especie que están en las isletas de la Avenida Ricardo J. Alfaro, de la urbe citadina. (Foto, Revista LEA).

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