
Por Eva E. Montilla, Revista LEA
– Con gran optimismo recibí el año 2026 y con muchos planes, sin desestimar el entorno. Hubo una pequeña reticencia en el pensamiento y pensé que a lo mejor se presentaría la circunstancia de quedarnos sin el servicio de agua potable en nuestros hogares, hecho común en 2025, aunque en enero aun disfrutábamos de la lluvia.
– La placidez y confianza se me desplomaron el lunes 26 de enero, cuando uno de mis vecinos me compartió un aviso del Instituto de Acueductos y Alcantarillados Nacionales (IDAAN), referente a que la “potabilizadora de Chilibre suspenderá el servicio por 18 horas el próximo sábado”, es decir, hoy 31 de enero de 2026.
– ¿El motivo? “La interconexión del anillo del Este”. Ya había tenido una sospecha de que algo iba a suceder en la planta “Federico Guardia Conte”, localizada en Chilibre, porque uno de esos primeros días de enero, a las 5:30 a.m. me levanté y encaminé a lavarme los dientes y qué resultó, apenas salió un hilillo de agua del grifo.
– Afortunadamente siempre guardo porciones en un envase para estas circunstancias, porque resulta que ahora nosotros no sabemos en qué momento nos quedamos sin el servicio de agua, algunas veces avisan como en la situación de hoy, y otras no.
– Esta historia que comparto en esta ocasión, es en coincidencia por lo que nos sucede este sábado, que nos abastecemos de agua de los recipientes que llenamos anoche, con el atenuante que el IDAAN nos comunicó con anticipación, pero en el caso de aquella mañana, por ejemplo, no recibí ninguna comunicación.
– Pese a ese panorama de la fecha anterior, no paré mi entusiasmo por la vida, así que concluí el primer aseo del día y fui a la cocina a preparar el café, bebida que me inspira y ¡sorpresa!, del grifo del fregador no salió ni una gota del vital líquido, así que acudí a los recipientes de reserva y solucioné el asunto.
– Satisfecha de haber preparado mi café, fui a tomarlo sentada en la silla de trabajo y empecé a laborar, a la vez empinaba mi taza de la deliciosa bebida.
– Sin embargo, las peripecias del amanecer continuaron a otro escenario de los servicios públicos: al tratar de poner a funcionar mi ordenador ¡nueva sorpresa! Un apagón dejó mi vivienda sin energía eléctrica y, por supuesto, sin el servicio de internet.
– Como ese es otro de los inconvenientes que aparece con frecuencia, cuento con un servicio de internet portátil, eficiente y un gran salvador, pero que aumenta las inversiones en mi presupuesto (no lo considero gasto), porque es un aliado muy valioso.
– A pesar de todo, mi energía positiva no menguó y trabajé un par de horas, pero tuve que suspender debido a que mi cuerpo, acostumbrado al baño mañanero, me exigía esa parte del aseo corporal del día a día.
– Hice una pausa y fui al baño. De un hilillo, el suministro de agua había evolucionado a un chorrito, así que me bañé con la lentitud personificada en la escasez del líquido y también busqué lo que tenía en un envase, para limpiar el inodoro.
– Con la poca frescura que emanaba de mi cuerpo, me entusiasmé y preparé el desayuno, porque a esa hora ya se había reactivado el servicio eléctrico: Un derretido de queso, menú que no requería de agua para su preparación.
– En tanto hacía estas labores, buscaba información del por qué no contaba con el flujo normal de agua y llamé a mis vecinos, además a amistades que residen en otros puntos de la ciudad de Panamá y también atravesaban por igual condición.
– En vista que llegó el momento en que del grifo no salió más agua, se me ocurrió la brillante idea de llamar al número de la central telefónica del Instituto de Acueductos y Alcantarillados Nacionales y la voz que me respondió me dijo que no tenía conocimiento al respecto.
– Como no soy un ser que se queda inerte frente a un escenario de esta naturaleza, cuya solución está fuera de mis decisiones, me programé para comprar el almuerzo en un restaurante y esperar hasta que el IDAAN decidiera hacer su trabajo en beneficio de la sociedad.
– Así pasé gran parte del día, a la espera de recibir alguna información, hasta que, finalmente, en horas de la tarde alguien me compartió un mensaje del IDAAN, a través del cual explicó que la planta “Federico Guardia Conte”, localizada en Chilibre, había tenido un percance con el flujo de la energía eléctrica.
– Después me puse a pensar, pero todo dentro de mi optimismo, en la gente que va a comprar viviendas, no sólo en la capital panameña, porque el problema de la dotación de agua pura está en la periferia de la ciudad, en los pueblos, en donde les sobraba el agua.
– ¿Qué sucedió? Probablemente consecuencias del cambio climático. Otra hipótesis podría ser que, a través de las generaciones no supimos cuidar bien nuestras fuentes de agua. No soy la experta, así que dejé las especulaciones.
– Estoy consciente que el problema, no sólo es mío, pero lo que quiero decir es que cómo va a hacer la gente cuando decida adquirir una propiedad. Se me ocurre que tendrá que decir: la compro, pero si tienen un tanque de reserva que dure hasta más de tres días para suplir todas las necesidades.
– En el caso de los edificios de más de 10 pisos, en particular, cuánta capacidad deberá poseer un tanque para abastecer a los residentes en las áreas familiares y para los locales comerciales, si el inmueble los tiene.
– Precisé en la cantidad de días porque hace unos meses el IDAAN anunció que haría un corte en el suministro del agua, para efectuar reparaciones en la planta potabilizadora “Federico Guardia Conte”, así que me preparé y guardé.
– Pasó un día, otro y al cuarto fue que este líquido llegó a mi departamento. Esta vez tampoco perdí mi optimismo, así que llamaba al IDAAN y las respuestas que recibía eran: “En las próximas horas, en las próximas horas, se normalizará el servicio”.
– El tiempo de espera se convirtió en cuatro días para mí. Tuve que ir a la casa de mi hermano, quien vive en una vivienda unifamiliar, a buscar agua porque ya lo poco recogido se había agotado.
– Cuando me llegó el recibo del IDAAN no hubo ni un centésimo de descuento por los días que no me dotó del líquido; no obstante, dos meses después, por olvido involuntario, no pagué en la fecha que me correspondía, sino 10 horas después del límite y allí si llegó puntual el recargo. Lo tuve que pagar y en silencio, pese a que mi yo interno se resistía a aceptar ese rejuego de la institución.
– Ese es el tema. ¿Qué hacemos? No sé si don Rutilio Villarreal, el director actual del IDAAN, podrá lograr salir adelante con este problema, pero hay que hacer algo contundente. Percibo que la planta “Federico Guardia Conte” ya no tiene la capacidad para atendernos a todos los clientes.
– Me hago la interrogante: ¿La planta en mención posee las competencias para continuar, o habrá que construir otras potabilizadoras? ¿Es factible hacer una inversión para su reingeniería? ¿Qué se debe hacer?
– Lo cierto es que los clientes requerimos de explicaciones serias al respecto, porque lo real es que sufrimos, aunque seamos personas positivas. En mi caso he aprendido a tener resiliencia en este tema del agua, porque no tengo otra opción y no me voy a contrariar diariamente porque de pronto abro el grifo y no hay agua, sin previo aviso ni consideración.
– Opino que esto es algo para meditar para que los gobernados y los gobernantes logremos un acuerdo en la prioridad que tiene el tema del agua. Muchas personas me dirán, sí, pero a nivel mundial pasa, en Sudáfrica no tienen agua, pero no debemos compararnos con nadie.
– Panamá es Panamá, un país poseedor de muchos ríos y otras fuentes de agua dulce. O sea, hay que desarrollar la creatividad para resolver el asunto, en consonancia con el ambiente para así superar estas pruebas.
– Sigo como una persona positiva y creyente en que debo continuar como ente productivo y colaborar en la medida de mis posibilidades, especialmente a hacer docencia y que la gente comprenda, que todos estemos claros en cuál es la verdadera situación, qué podemos hacer y qué esperar de la institución encargada de administrar y cobrar el servicio de agua potable.
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