
Por Robert K. Fernández
– La gramática es una ciencia cuyas teorías explican las reglas de la combinación de los constituyentes y la formación de los sintagmas y las oraciones, es decir, cómo debe el hablante redactar oraciones de forma adecuada para el entendimiento de los demás.
– Aunque hay algunos detractores críticos que no solucionan los problemas actuales de la enseñanza de la gramática en los niveles educativos, es necesario estudiarla no solo para preservarla, sino para que los hablantes mejoren su actuación y su competencia de la lengua española.
– Los detractores insisten en sostener que la gramática está llena de reglas que atiborran las mentes de los discentes, y arguyen que se les obliga a memorizarlas sin ninguna opción verdaderamente positiva. ¿Cuántas reglas en la enseñanza de la gramática son verdaderos escollos para los alumnos?
– En la lengua española existen reglas fáciles de entender, las cuales se pueden demostrar mediante ejercicios prácticos. Quien no entienda las reglas que definen las partes de la oración, entre ellas, el sustantivo (para designar todos los seres y entidades, concretos e imaginarios); el adjetivo (palabra que acompaña al sustantivo y lo determina o califica); el artículo (que acompaña al sustantivo y lo determina), aunque ha desaparecido en los medios de comunicación, como los periódicos, que no los emplean: “Gobierno pagará intereses del décimo tercer mes”, y no “El Gobierno pagará…”.
– También tenemos el pronombre (para sustituir el nombre); el verbo (para expresar acciones, actitudes, cambios y movimientos de los seres o cosas); el adverbio (para modificar el verbo, el adjetivo o a otro adverbio) y la preposición (palabra invariable que relaciona vocablos) y la conjunción (para relacionar palabras y oraciones).
– Sin embargo, hay que señalar que existen partes de la gramática carentes de un verdadero estudio abarcador sobre su verdadera función y con ejemplos claros, no inventados, sobre su aplicación indudable en el plano semántico y sintáctico de la oración, entre ellos, la verdadera función y origen del gerundio español.
– Se comienza la valoración del gerundio (ando e iendo) diciendo que puede expresar anterioridad inmediata, pero realmente no existe tal condición ni semántica ni sintácticamente, porque la anterioridad siempre es inmediata.
– Para ello se evoca un ejemplo milenario :“Salió dando un portazo”. Si se analiza este caso que la tradición gramatical legó al español como si fuera una verdad irrefutable, la persona fue disparada por la puerta cuando salió. Realmente, no se da una anterioridad inmediata, puesto que el salir no significa dar un portazo, el cual se produjo después de la salida.
– Empleamos la pregunta ¿cómo? para determinar si el gerundio está bien empleado. ¿Cómo salió? Dando un portazo. ¿Se puede salir así? Salió y dio un portazo o salió y tiró la puerta.
– Esta explicación extralingüística debe ser desechada de la teoría gramatical para evitar confusiones entre los usuarios del español. Sí puede expresarse: “Abrió la puerta introduciendo una tarjeta en la ranura”.
– Empleamos la pregunta ¿cómo? para determinar si el gerundio está bien empleado. ¿Cómo abrió la puerta? Introduciendo una tarjeta en la ranura. Claro, el aditamento señala claramente la acción del verbo.
– Este uso avalado por las autoridades de la lengua ha promovido ejemplos descabellados que diariamente escuchamos y leemos: “El hombre se resbaló, hiriéndose en el cuello con su propio machete”. “Le disparó seis veces, dejándolo en estado crítico”.
– Como se puede inferir, las acciones denotadas por los gerundios señalan una acción que se produce después de la del verbo principal de la oración. El empleo de comas antes del aditamento no le confiere legitimidad.
– En ese sentido, el estudio científico del empleo del gerundio español es un aspecto que la gramática no ha considerado seriamente. ¿Por qué? Sus análisis sobre el tema han confundido mucho a los usuarios de la lengua. Quizás no han ahondado en el aspecto semántico, puesto que el aditamento tiene una función semántico-sintáctica que podría ayudar a entender mejor el problema.
– En ese sentido, el gerundio es un puntal decisivo al modificar la acción del verbo, ya que, dondequiera que se encuentre en el sintagma oracional ejercerá influencia semántica sobre el verbo. Así funciona como un adverbio de modo, que modifica la acción del verbo, dice cómo se lleva a cabo la acción.
– Esa función semántica del gerundio también indica que tampoco debe expresar ideas futuras. Asimismo, debe señalar una acción anterior, simultánea o mantener una compatibilidad semántica con el verbo que modifica.
– En todo caso, no debe expresar una acción posterior ni futura. El gerundio, en todo caso, se debe ser emplear con fines estilísticos: “Estudia como alumna externa primero y como interna después en el Colegio Internacional María Inmaculada…obteniendo su título de Bachiller en Comercio”.
– Esta horrible versión del gerundio de posterioridad aparece en la Cronología de Stella Sierra en el libro Libre y Cautiva de 1984. No se puede estudiar obteniendo un título, sino estudiar y después se recibe el título.
– Innumerables son los ejemplos que se pueden citar sobre la modificación adverbial del gerundio sobre el verbo. Cuando aparece un gerundio, se debe buscar inmediatamente el verbo para determinar si funciona así.
– Tampoco se usa como adjetivo: “Echó a su hijo en un horno ardiendo”. Este es otro ejemplo de la tradición gramatical que se considera bien empleado, aunque no puede quedar desprovista de función adjetival. Es igual el caso “Le echó agua hirviendo”. ¿Agua hirviente no sería mejor?
– No podemos emplear el gerundio en forma indiscriminada. El gerundio tiene una carga semántica que no puede acompañar de cualquier manera al verbo. Si se dice “Cortando algunas ramas, construyó una pequeña balsa”, el significado del gerundio no acompaña a la del verbo, puesto que la acción que señala aún se mantiene en presente (está cortando) mientras que la del verbo ha concluido (construyó).
– En este caso, se requiere que el gerundio exprese una idea simultánea o anterior: Habiendo cortado unas ramas, construyó una pequeña balsa. Aquí se emplea el gerundio compuesto.
– Otro ejemplo de este uso es el siguiente: Soltando un escupitajo, le dijo a su mujer…” ¿Qué significa un escupitajo? Es la materia que una persona lanza por la boca. En este caso el escupitajo debió producirse antes de hablar: Lanzó un escupitajo y después le dijo a su mujer… Es imposible decir algo mientras se lanza un escupitajo, que es una acción rápida.
– El hablante debe poner atención en el significado de los gerundios y verbos para mantener una compatibilidad semántica entre ambos.
– El gerundio o aditamento es muy importante para la lengua española, ya que su función adverbial aporta dinamismo en los escritos: “Agarrándolo suavemente el brazo izquierdo, lo condujo hasta el balcón”. “Juan sufragó sus estudios universitarios trabajando como guardia de seguridad”.
– Lo importante es evitar la moda del gerundio de posterioridad que reina en todo el mundo hispanohablante y en otros países donde se está intentando aprender malamente el español. Deben evitarse expresiones como “Levantó en Roma muchos templos y estatuas de dioses, muriendo de una enfermedad…”. Úselo como si fuera un adverbio, que así le irá mejor cuando redacte o hable.
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