MAPFRE y Lobelia Earth trabajo conjunto, uso de analítica climática avanzada para mejorar toma de decisiones

A través del análisis de la plataforma Lobelia.Climate, se evaluará la exposición y vulnerabilidad de distintos tipos de inmuebles ante siete peligros climáticos, utilizando datos climáticos de alta resolución y modelos a escala local. (Foto, MAPFRE).

Colaboración de MAPFRE

– El sector asegurador se encamina a reforzar sus modelos de evaluación de riesgos, por el aumento de los eventos climáticos

– En este contexto, MAPFRE y la empresa especializada en analítica climática Lobelia Earth, desarrollarán un nuevo estudio interno para analizar la exposición de su cartera global —que abarca aproximadamente 16 millones de clientes— frente a distintos peligros asociados al cambio climático.

– La iniciativa busca profundizar en cómo fenómenos como inundaciones, incendios forestales, sequías, vientos extremos y olas de calor modifican los niveles de riesgo en viviendas, empresas, fábricas y otro tipo de infraestructuras aseguradas, en un escenario marcado por la intensificación de eventos extremos y el aumento de la brecha de protección frente a desastres naturales.

– El análisis se realizará a través de la plataforma Lobelia.Climate, que permite evaluar la exposición y vulnerabilidad de distintos tipos de inmuebles ante siete peligros climáticos, utilizando datos climáticos de alta resolución y modelos a escala local.

– A diferencia de los modelos climáticos globales, esta metodología integra observaciones y múltiples modelos físicos para mejorar la precisión de las estimaciones y reducir la incertidumbre en la proyección de eventos extremos.

Evaluación interna y toma de decisiones

– El proyecto, con una duración estimada de un año, permitirá a MAPFRE evaluar si estas herramientas se ajustan a sus necesidades para estimar el impacto del cambio climático sobre su cartera operativa.

– Los resultados servirán como base para fortalecer sus procesos internos de gestión de riesgos, prevención de siniestros y diseño de estrategias orientadas a una mejor protección de sus clientes en distintos mercados.

– Desde el punto de vista técnico, el ejercicio también aportará información relevante para entender cómo la exposición climática varía a nivel local, un factor cada vez más determinante en la gestión aseguradora, especialmente en regiones con alta vulnerabilidad frente a inundaciones, incendios forestales y eventos meteorológicos extremos.

Riesgos secundarios y pérdidas crecientes

– Más allá de las grandes catástrofes naturales, el sector asegurador y reasegurador ha advertido en los últimos años un crecimiento sostenido de los llamados “riesgos secundarios”: eventos de menor intensidad individual, pero de mayor frecuencia, como incendios forestales, sequías, olas de calor, tormentas, fuertes vientos, inundaciones y nevadas.

– Estos fenómenos ya representan más de la mitad de las pérdidas económicas relacionadas con eventos climáticos, además de generar impactos significativos en infraestructuras, ecosistemas y comunidades.

– Esta tendencia ha llevado a las aseguradoras a revisar sus modelos tradicionales de evaluación de riesgo, incorporando análisis más detallados y herramientas tecnológicas que permitan anticipar escenarios y reducir la exposición financiera y social.

Cambio climático y brecha de protección

Expertos del sector coinciden en que el cambio climático está ampliando la brecha de protección frente a desastres naturales, es decir, la diferencia entre las pérdidas económicas totales y aquellas que están efectivamente aseguradas.

– Este fenómeno plantea desafíos tanto para las aseguradoras como para gobiernos, empresas y ciudadanos, al evidenciar la necesidad de fortalecer la prevención, la planificación territorial y los mecanismos de transferencia de riesgo.

– En este contexto, el trabajo conjunto entre MAPFRE y Lobelia Earth se enmarca en una tendencia más amplia del sector asegurador hacia el uso de analítica climática avanzada para mejorar la toma de decisiones, optimizar la gestión de riesgos y adaptar sus modelos de negocio a un entorno cada vez más expuesto a los efectos del cambio climático.

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