Estudiar la lengua no es tarea inútil

Se dice que la gramática está en decadencia y que su finalidad es enseñar la construcción de textos. Pero, ¿se puede instruir sobre la composición de textos si no se establecen normas esenciales de la lengua materna?. El autor del artículo, es periodista, profesor de español, corrector de estilo y escritor. (Foto, Revista LEA).

Por Robert K. Fernández

– Según la docente mexicana Ana María Cardero en su obra Gramática para todos  (2014), el estudio del idioma materno, su cultivo y su  perfeccionamiento son la base de todos los adelantos intelectuales y, agregamos, es uno de los que más interesan a los hablantes de cualquier lengua.

– Quien desprecia el aprendizaje de la gramática  española por simple pereza mental, se abandona a sí mismo como miembro de una sociedad hispanohablante o como persona que debería participar activamente en la conservación de la tercera lengua más hablada en el mundo.

– Sin embargo, hay quienes sostienen que es una pérdida de tiempo dedicar tiempo a unos estudios que no conducen a nada. 

– En contraposición a esta idea, es impensable desperdiciar cientos de años de esfuerzos académicos para crear los fundamentos lingüísticos de este idioma que sigue ganando más adeptos en el mundo.

– En ese sentido, vemos la cantidad de hablantes que hoy aprenden las bases del español como segunda lengua. Eso significa que más personas se preocupan hoy por conocer y conservar las normas científicas de esta disciplina.

– Se dice que la gramática está en decadencia y que su finalidad es enseñar la construcción de textos. Pero, ¿se puede instruir sobre la composición de textos si no se establecen normas esenciales de la lengua materna?

– Contrario a los adversarios, la gramática es  una ciencia que permite conocer los fundamentos lingüísticos, y esto nos prepara para redactar de forma bien estructurada empleando los signos de puntuación para presentar de manera entendible los escritos y organizar coherentemente y con lógica nuestros pensamientos.

– Además, también enseña los pormenores de una comunicación oral que nos permite relacionarnos de manera pertinente con nuestros semejantes. 

– Quizás actualmente la enseñanza de la gramática española está plagada de reglas que no tienen sentido si no se ilustran con ejemplos de la vida real, cónsonos con la vivencia de los estudiantes que muchas veces no comprenden la diferencia entre los modos verbales, porque uno de los fines de la enseñanza gramatical es acercar al individuo a su realidad sicológica y física. 

– La gramática española es pródiga en normas que ayudan a comprender mejor, de forma científica, los modelos de conjugación de los verbos. Señala, por ejemplo, la diferencia entre los modos verbales (indicativo,  subjuntivo e imperativo) y que no se cometan errores semánticos como “Semanas después de que Kennedy asumiera el cargo…” y “Pero en abril, Kennedy descartó esa idea, describiendo el autismo como…”.

– En el primer caso se emplea el presente del modo subjuntivo como el pasado del modo indicativo (asumió), lo cual es incongruente; en el segundo caso, el gerundio de posterioridad ocupa el lugar del verbo (describió). Estas desatinos se acumulan constantemente y las convierten en normas difíciles de desarraigar.

– Si no se señalan los límites entre los elementos oracionales y no se explica cada uno de  sus componentes (sujeto y predicado) y los elementos de cada uno: Nombre, artículo, pronombre, adjetivo, preposición, conjunción, verbo y adverbio no se podrá escribir como es preciso.

– Estudiar gramática no significa, de ninguna manera, desperdiciar tiempo en una asignatura inútil, ya que mediante ella se mejora el uso de la lengua materna en cuanto al vocabulario, la ortografía.

– Y ayuda a entender, de forma inteligible, la estructura oracional; es decir, cómo organizar y combinar adecuadamente las palabras en la oración, en este caso, el sujeto y el predicado.

– Siguiendo con las normas, es difícil entender cómo se puede teorizar sobre una lengua si no se conciben pautas que aseguren su empleo uniforme para todos los integrantes de una comunidad lingüística.

– Así, el maravilloso artificio de la lengua nos enseña de qué partes consta la gramática, sus nombres, definiciones, oficios y cómo se juntan y enlazan para formar  la oración.

– En síntesis, quien demuestra apatía por prepararse lingüísticamente está destinado a realizar labores que en nada contribuirán con su  desarrollo personal,  entre ellas las que no demandan preparación alguna y otros que no requieren saber comunicarse bien en forma oral y escrita.

– Dominar las bases gramaticales del español de manera adecuada es importante para los que quieren mejorar su lengua materna y también quieran ser  garantes de mantener vivo el idioma en estos tiempos convulsos que ponen  en peligro estos estudios tan importantes para todos los países que portan con orgullo sus propios textos gramaticales.

– Los detractores de la enseñanza de la gramática no han podido crear una teoría contraria a la de los expertos en el idioma español. Solo saben criticar y lanzar ideas que no contribuyen a solventar el problema que ellos mismos han desatado por decretar la muerte de la gramática. 

– La gramática es fundamental para conocer las reglas y estructuras necesarias para lograr una comunicación efectiva, comprensión y producción de textos, mejorar la pronunciación, la entonación y desarrollar el fomento del pensamiento crítico.

– Así que no se dejen influenciar por “expertos” que aconsejan  mal, porque, si fuera por ellos, nos quedaríamos mudos y sin semáforos que nos guíen en el transitar diario en las vías que conducen a un destino saludable de la lengua española.

– Se debe poner especial atención al tratamiento del idioma español en las redes sociales que difunden programas de todo tipo en español y que cada día degradan más las normas de su uso adecuado.

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