
Por Robert K. Fernández
– La disrupción gramatical mental causada por el mal empleo del gerundio en la lengua española ocurre forzosamente cuando el usuario desatiende las normas que rigen el verbo y, sobre todo, del aditamento.
– Todos los hispanohablantes sufren este problema por no escudriñar los textos que señalan cómo debe emplearse el gerundio, un adverbio que solo modifica al verbo.
– Quizás resulte abrumador tratar con frecuencia el problema del empleo actual del gerundio en general, sobre todo por el enredo que causan a diario los medios de comunicación y las redes sociales (Youtube, Facebook, WhatsApp, Instagram y TikTok).
– Estas redes y los medios cuentan con más de 800 millones de usuarios que aprenden de ellas, quieran o no, los desatinos que cometen contra la lengua española. Valdría la pena que los expertos de la lengua española designe veedores de la lengua para que aconseje a los redactores de las redes sociales en español para que eviten las barbaridades que cometen a diario.
– Aprender a diferenciar un verbo de un gerundio es lo primero que se debe tener en cuenta al redactar un texto. Un verbo por sí mismo puede funcionar como una oración completa como, bailo, aprendo, etc.) o exigir un sujeto y complementos para tal fin, mientras que el gerundio es un simple aditamento, innecesario, que puede elidirse de la oración.
– El usuario emplea el gerundio como verbo o adjetivo, pero no como adverbio, es decir, como un modificador del verbo y solo de esta categoría gramatical. De esta manera, el gerundio debe entenderse como un elemento que no es necesario en la formación de una oración; por ejemplo, “Juan irá a la casa corriendo”.
– El aditamento corriendo, que es un complemento circunstancial de modo, puede eludirse y la oración mantiene su significado: Juan irá a la casa.
– Por otro lado, el gerundio de posterioridad debe sustituirse por verbos: “En enero de 1980 los Sandinistas irrumpieron en las oficinas de diario ultraizquierdista El Pueblo, encarcelando a su editor y sacándolo de circulación”.
– En este ejemplo, los gerundios de posterioridad no son necesarios y el texto debió escribirse con verbos: “…los sandinistas irrumpieron en las oficinas del diario ultraizquierdista y encarcelaron a su director. También sacaron el diario de circulación.
– El empleo disparatado del gerundio obliga al usuario a realizar esfuerzos para interpretar el significado de la expresión.
– El siguiente ejemplo, resumido de un párrafo largo de La fuerza de la sangre, novela ejemplar de Cervantes, en vez de honrar al padre de las letras españolas, lo que hace es afear su obra: “Como el seductor iba enmascarado, la joven nunca hubiera podido reconocerle si no hubiese tenido la precaución de fijarse bien en el aposento en que se hallaba cuando recobró el sentido y se dio cuenta de su desgracia cogiendo y guardando, además, un pequeño crucifijo que vio sobre el escritorio.
– Volvió poco después el enmascarado, vendó los ojos a su víctima, la tomó de una mano y la acompañó hasta la iglesia mayor, dejándola allí y desapareciendo”.
– Aquí, según el apócrifo autor del resumen, la joven se dio cuenta de su desgracia cogiendo guardando el crucifijo. Además, el enmascarado la acompañó hasta la iglesia mayor dejándola allí y despareciendo.
– Quien resumió el párrafo tenía confusión mental. ¿Cómo se dio cuenta de su desgracia? Cogiendo y guardando un pequeño crucifijo. ¿Cómo la acompañó hasta la iglesia mayor? Dejándola allí y desapareciendo. Ahora, ¿quién estaba desapareciendo?
– En español es sano tratar de evitar el uso de gerundio sobre todo cuando no aporta ningún sentido a los textos. Los verbos, cabe recordar siempre, significan acción, movimiento, existencia, consecución, condición o estado.
– Son las palabras más hermosas que tiene la lengua española y se deben conservar para siempre. Los gerundios también resultan atractivos cuando se usan de manera adecuada: “Salió de la oficina maldiciendo al jefe”. “Deben contestar el examen usando bolígrafo de tinta azul.
– Los usuarios del español deben asegurarse de que el verbo y el gerundio son diferentes en todo el sentido de la palabra y que uno sirve para formar oraciones mientras el otro tiene una función de adverbio verbal.
– Solo así podrán evitar la disrupción mental que los obliga a darle cualquier función gramatical como verbo o adjetivo.
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